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¿Son dignos del perdón?

Por Savannah Marten 

Hay momentos como creyentes que definen nuestro caminar con Cristo de una manera monumental como el momento en que recibimos el don de la salvación, nuestro bautismo o al recibir una palabra profunda del Señor que altera la forma en que vemos una situación. Todos estos “momentos Ebenezer” se destacan como monumentos en nuestro caminar con Cristo. Para mí, uno de estos momentos fue en 2017. Dirijo el Centro de Embarazo del Gran Toledo, un alcance centrado en Cristo a las mujeres que enfrentan embarazos no deseados. Nuestro ministerio estuvo en un local donado en un lugar único, justo al lado de la última instalación de aborto funcional de nuestra ciudad. 

Al buscar la visión del Señor para este lugar, ahora llamado el Refugio, nos sentimos fuertemente inspirados a considerar el hecho de que, si bien había muchos programas increíbles para las mujeres que entraban en un centro de aborto, pocas estaban disponibles para las mujeres que estaban saliendo, las que habían tenido un aborto. El Señor nos recordó que es el mismo Dios para las mujeres que salen de un centro de aborto que para las mujeres que entran. Y así nos aferramos al tipo de Dios que se paraba en la puerta trasera de un centro de aborto con los brazos abiertos, listo y dispuesto a recibir a estas mujeres y hombres en sus brazos para darles sanidad, perdón y restauración. 

Sin embargo, ahí no se detuvo el Señor. Un día durante la renovación de El Refugio, había quedado para limpiar después de que todos habían ido. Una de las oficinas tiene un hermoso ventanal, uno que merece una vista increíble, pero la vista por esta ventana resultó ser la puerta trasera del centro de aborto. Mientras barría el suelo, miré por la ventana y oí al Señor decir casi audiblemente: “Te traje aquí para enseñarte a amar a tu prójimo como a ti mismo”.    

Me congelé, y lo dijo de nuevo: “Te traje aquí para enseñarte a amar a tu prójimo como a ti mismo”. Y así, la alfombra fue sacada de debajo de mí. El Señor no nos había traído a este lugar sólo para poder ministrar a mujeres y hombres que habían experimentado un aborto. Nos había traído aquí para llamar nuestra atención, y quería empezar conmigo. 

En estos últimos años de trabajar en El Rufugio mi forma de pensar se ha desmoronado. Había entrado en esta obra porque me importaba desesperadamente la justicia por los no nacidos, que es el corazón de Dios. Pero como cualquier otra cosa, podemos construir nuestras ideas de amor, misericordia y justicia en torno a nuestra propia humanidad. Fue fácil apoyar mis convicciones provida solamente en la realidad de que es fácil luchar por los bebés pequeños en el útero. Esos preciosos bebés no son pecadores ni rotos. Pero ¿qué hay de la madre sentada en la silla de nuestra recepción de clientes en el Centro de Embarazo? Tal vez es una adicta; tal vez ella es una stripper; tal vez ella está queriendo tener un aborto porque ella simplemente no quiere ser incomodada. ¿Y qué hay del padre del niño? Tal vez esté sentado en el auto afuera, drogado. Tal vez esté presionando a la madre de su hijo para que aborte porque no quiere ser molestado. ¿Qué pasa con los hombres y las mujeres que ya habían tomado una decisión? ¿Y el personal del centro de abortos? Los que estaban al lado de nosotros eran groseros. Bailaron en el estacionamiento gritando obscenidades. Se presentaban todos los días para facilitar la misma cosa contra la cual estábamos luchando. Este tipo de persona es mucho más difícil de amar en nuestra humanidad. 

Debo admitir que en 2017, cuando estaba en esa oficia, tenía una jerarquía de mis convicciones provida. Y ahora el Señor me hizo mirar al mismo lugar y a la gente a la que había atribuido el estatus de enemigo. Dios los llamó mi prójimo y me mandó amarlos. Desde entonces, hemos trabajado para fomentar relaciones increíbles con las mujeres que trabajan en el centro de aborto. Cuento a algunas de ellas como queridas amigas. Hace unos años, nos asociamos con una iglesia local y creamos algunos regalos de Navidad bastante extravagantes para las mujeres que trabajan en las instalaciones. Nos habíamos estresado acerca de cómo entregar esos regalos. ¿Cómo el personal de un Centro de Embarazo entrega regalos de Navidad al personal de un centro de aborto? El Señor nos dijo: “Llévalos como si llevaras un regalo a cualquier vecino”. 

La pieza más grande que el Señor desmoronó de mi corazón y de los corazones de quienes trabajan y se ofrecen como voluntarios en el Centro de Embarazo fue el miedo. Creo que Jesús sabía por qué necesitaba usar el término específico, “vecino”. Vecino significa cerca de uno, y cuando nos acercamos a alguien es mucho más difícil atribuirle el estatus de enemigo a las personas con las que interactuamos y conocemos. 

Esta jornada nos ha movido de un constructo humano provida a un constructo bíblico “pro-creación”, y es así de sencillo: Dios creó a cada persona en el vientre de su madre. Él está locamente apasionado por su creación y nos manda como sus seguidores a estar tan locamente apasionados por ellos en cada etapa de su desarrollo. La provida tradicional tiende a centrarse en el principio (la vida en el útero) y al final de la vida. Pro-creación dice que todas las cosas desordenadas en medio son igual de dignas de nuestro amor. Pro-creación toma el corazón de Jesús, que dejó su lugar cómodo en el cielo para nosotros. Sanó en el día de reposo, y no amó su propia vida hasta la muerte. Se fue a la bancarrota por la creación. 

Lo realmente sorprendente es que estamos viendo el personal salir del centro de aborto. Vemos a más personas entrando por las puertas de Refugio, y vemos que el 98 por ciento de nuestros clientes en el Centro de Embarazo toman decisiones que confirman la vida. Pro-creación funciona. Tal vez para ti, no estás trabajando con mujeres o personal con mentalidad abortiva en un centro de aborto. Tal vez para ti sea un compañero de trabajo duro. Tal vez la situación de Covid o la tensión racial te ha hecho atribuir el estatus de enemigo a la gente. Tal vez es alguien que vota o adora de manera diferente. ¿Cómo es la pro-creación para ti? Por más cliché que suene, ¿qué haría Jesús? Claro, volteó mesas. Puso los sistemas patas arriba. Sin embargo, a medida que volteó mesas, no volteó a la gente. Por lo general cenaba con la gente, y lavaba los pies de la gente que era más difícil de amar. Eso, mis amigos son pro-creación.

Sobre el Autor


Savannah Marten se ha desempeñado como Directora Ejecutiva del Centro de Embarazo del Gran Toledo en Toledo, Ohio, desde 2016. El Centro alberga tres ministerios: una clínica médica limitada para mujeres y familias, atención después del aborto y Soul Purpose, un ministerio nacional que eleva a las mujeres en edad universitaria en su valor, mérito e identidad. Savannah trabaja con centros de embarazo en todo el país para ayudarlos a alcanzar el sueño de Dios para sus comunidades. Ella y su esposo, Ryan, asisten a CityLight Church, y la Iglesia Bíblica Abierta en Toledo, Ohio

Savannah apareció en la edición del 20 de abril de 2020 de Christianity Today.   

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