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Un paso valiente

Por Louann Nealy 


La mayoría de las personas piensan que ser hijo de un pastor hace que una persona sea automáticamente a prueba de tentación, exenta del mal. No se les concede mucha gracia. Nunca tuve la opción de escoger que mis padres se convirtieran en pastores, ¡pero Dios pensó que sería una buena idea! 

Desde que tengo memoria, he sido una «chica de iglesia». Cuando mis padres fueron salvos, tomaron en serio a Dios. Mis hermanos y yo íbamos a la iglesia cada vez que se abrían las puertas. Supongo que me gustaba, pero un día, cuando tenía doce años, simplemente no quería ir. Los miércoles por la mañana a las 10:00 en punto, nuestra iglesia tenía un servicio llamado «Movedores de Montañas». Uno de esos miércoles, probablemente no tenía escuela, mi madre me arrastró en contra de mi voluntad. Fue una de las pocas veces en mi vida que recuerdo haber sido desafiante con mi madre. Sin embargo, me tomó de la mano con firmeza y me jaló mientras asegurábamos asientos en la segunda fila a la derecha del santuario. 

Después de unos cinco minutos, me rendí y mi corazón se derritió. La alabanza y la adoración fueron tan dulces y tranquilizantes, y me encantó la música. Después de los cantos, oramos y todo el mundo se quedó en silencio, tanto que se podía oír la caída de un alfiler. Entonces recuerdo que el moderador dijo: «Di Jesús, menciona el nombre de Jesús. ¡Hay poder en su nombre. Llámenlo!».  

Le llamé, y seguí llamándole. Sentí que me invadía una sensación de calor. Ya había sido bautizada en agua, pero nunca supe lo que significaba el bautismo en el Espíritu Santo hasta ese día. Yo era una niña que amaba a Dios, pero ese día algo se encendió en mí. 

Louann cerca del momento en que fue llena del Espíritu.

Aunque nunca estuve libre de desafíos, el dicho: «Dios está contigo» nunca dejó de ser cierto. A medida que pasaban los años, anhelaba acercarme más a Dios. Cuanto más servían mis padres en el ministerio, más involucrados nos volvíamos mis hermanos y yo. Las cosas estaban bastante estables, hasta que mi mamá se sometió al llamado de convertirse en pastora. No pasó mucho tiempo para que mis hermanos y yo, ahora «hijos de pastores», experimentáramos críticas y comparaciones intensas. La gracia y la compasión ofrecidas a otros niños ya no fueron concedidas a nosotros. Esto tomó un tiempo para acostumbrarse. 

Como la mayor de los tres, sentí una presión inexplicable por ser perfecta, pero aprendí que si ponía mi relación con Dios primero, todo lo demás vendría por añadidura. Ese se convirtió todos los días en mi punto de partida. Comuniqué esa actitud a mis hermanos tan a menudo como pude, pero rápidamente me di cuenta de que su mayor influencia no era tanto lo que dije sino lo que hice. 

He experimentado altibajos, pero una cosa puedo decir con certeza «Dios siempre ha sido constante»: un amigo constante, un guardián constante, un protector constante, una fuente constante de fuerza, un proveedor constante, un sustentador constante, un libertador constante, ¡un todo constante!. Puedo pensar en momentos de mi vida en los que me sentí como si estuviera sola, pero nunca lo estuve. 

He aprendido a estar más atenta y receptiva a la voz de Dios. Se me han dado muchas oportunidades para servir en mis áreas de talento, escribiendo y produciendo música. Usar mi voz para elevar, animar y compartir que el amor de Dios es mi primer amor, pero mi proyecto más reciente de obediencia ha sido mi libro: Conversations of the Brave (Conversaciones de valientes). Dios puso este libro en mi corazón el pasado mes de agosto en medio de la pandemia. Ser valiente puede significar diferentes cosas para distintas personas. Puede significar decir «sí» o decir «no», encontrar un terapeuta, establecer límites claros, perdonar lo imperdonable, ofrecer una disculpa sincera y seguir adelante, resolver el pasado, buscar a Dios cuando no es popular, tener esa conversación que ha evitado tener por años, activar ese don que cree innecesario, o lanzarse ante el rechazo. Vivir una vida cristiana que se alimenta y es sostenida por la esperanza, y comparte a Jesús requiere valentía. En mi libro, recuerdo un momento en 2002 cuando fui lo más valiente haya sido en mi vida. 

Esa primavera, decidí dejar mi tierra natal de Trinidad y Tobago e ir a Florida para estudiar con una beca. Estaba emocionada por las oportunidades que se avecinaban, pero aprensiva por una decisión tan importante. Después de reflexionar, orar y considerar los consejos de mi familia, finalmente me decidí asistir a la universidad en la Florida. A mediados de agosto de ese mismo año me encontré abrazando con fuerza a mi familia y despidiéndome de ella. Con alrededor de  
US $ 600 en mano, me subí a un avión, dejé mi tierra natal y me dirigí por primera vez al sur de la Florida. Con lágrimas en los ojos, recosté la cabeza contra el asiento del avión y pensé: «¡Chica, has perdido la cabeza!». 

No sabía cómo iba a funcionar esta nueva transición; solo sabía que Dios estaba conmigo. Nunca había experimentado nada parecido al aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Miami. Gente de todas partes corriendo locamente. Solo sabía que necesitaba recoger mi equipaje e ir a la escuela. 

Antes de irme de Trinidad, una amiga cristiana de Trinidad que vivía en Nueva York, sabiendo que nunca había viajado antes, se ofreció para recogerme en el aeropuerto. Pero esto fue antes de que todos tuvieran teléfonos celulares y no había forma de que yo la contactara. Comencé a tener MUCHO pánico. ¿Cómo se suponía que la llamaría para avisarle que había llegado y dónde podría encontrarme? 

Ser valiente puede significar diferentes cosas para distintas personas. Puede significar decir «sí» o decir «no», encontrar un terapeuta, establecer límites claros, perdonar lo imperdonable, ofrecer una disculpa sincera y seguir adelante, resolver el pasado, buscar a Dios cuando no es popular, tener esa conversación que ha evitado tener por años, activar ese don que cree innecesario, o lanzarse ante el rechazo.

Vivir una vida cristiana que se alimenta y es sostenida por la esperanza, y comparte a Jesús requiere valentía.

Entonces, un chico sorprendentemente guapo con largas trenzas rastafari vino de la nada y me preguntó si necesitaba ayuda. Después de contarle mi situación, amablemente me prestó su teléfono para llamar a mi amiga. Una vez que terminé la llamada, le devolví su teléfono y recogí mi equipaje. Cuando me di la vuelta para darle las gracias, no estaba por ningún lado. ¡Era como si hubiera desaparecido en el aire! 

Estoy segura de que esa fue la forma en que Dios dijo: «Estoy aquí contigo y te tengo». 

Ahora estoy casada con mi maravilloso esposo, Andre Nealy, y tenemos dos hijos con un propósito, David y Abrielle. Sirvo como líder de alabanza y adoración en mi iglesia local bajo el increíble liderazgo de los pastores Karl y Dyrie Francis. Cuando miro hacia atrás en mi vida, puedo decir verdaderamente que Dios ha tenido el control. En cada época y en cada momento, su amor y bondad han estado envueltos en cada detalle. No puedo atribuirme el mérito porque estropearía las cosas. 

Mientras tomo un tiempo para reflexionar, entiendo el versículo que mi abuela citaría mientras lavaba los platos en el fregadero de la cocina. «Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos.». ( Romanos 8:28, NTV). Quiero animarle a que deje que Dios entre en su vida y la dirija. No es necesario que lo entienda todo y no lo entenderá. Solo permanezca abierto y disponible. 

Estoy agradecida por ser hija de un pastor y por todo lo que implicó el serlo. Ayudó a moldear en gran manera mi vida espiritual. ¡Estoy muy agradecida por la guía y dirección del Espíritu Santo! Continúo aferrándome a Él momento a momento, un paso valiente a la vez en este viaje llamado la vida. Yo le animo a que haga lo mismo. 

Sobre el autora


Louann Nealy sirve como líder de alabanza y adoración en la Iglesia Living Word Open Bible, Inc. en Cooper City, Florida. Se describe a sí misma como esposa, madre, cantante, compositora, líder de alabanza, autora y alguien que cambia el ambiente, ¡solo una chica común y corriente que intenta seguir el Río! 

Puede encontrar su libro 
Conversations of the Brave en https://www.louannnealy.net/shop 

(Solo disponible en inglés)

Fotos de Britney Taylor Photography 

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