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Cinco maneras bíblicas de hacer frente a lo sobrenatural
Por Anthony Lee
Era una noche de llovizna en Oregón, en 1997, y yo me encontraba bajo techo en la zona de picnic del Eugene Bible College cuando, de pronto, me enfrenté cara a cara con algo maligno e inexplicable. Tardé años en procesar este encuentro; fue un instante detenido en el tiempo que por muchas razones habría preferido olvidar, una de ellas mi propia cordura. Tenía miedo de contarle mi experiencia a alguien por dos razones: por un lado, no quería parecer loco y, por otro, no quería admitir la realidad de lo que había visto. No estaba seguro de si esta criatura era espiritual o física, o ambas cosas. Lo que sí sé con certeza es que Dios estuvo en control todo el tiempo y, salvo por el miedo que sentí en ese momento, no me hizo ningún daño.
Lo sobrenatural se define como «una manifestación o acontecimiento atribuido a alguna fuerza que escapa a la comprensión científica o a las leyes de la naturaleza». Cuando nos encontramos con algo sobrenatural, puede ser desconcertante porque está más allá de lo que podemos controlar o razonar; esto puede provocar incomodidad y miedo. Sin embargo, al otro lado de la comprensión está el capricho y el misterio, que pueden resultar intrigantes y emocionantes.
¡Dios es sobrenatural y cada día nos enfrentamos a su inmensidad! Todo lo que existe en el mundo natural fue creado sobrenaturalmente, y nada estuvo ni está fuera de Su control. Hay cosas que ahora simplemente no podemos comprender. Pablo lo dice bien: «Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido.» (1 Co.13:12, NVI).
¡Dios es sobrenatural y cada día nos enfrentamos a su inmensidad!
Algún día conoceremos plenamente lo que ahora desconocemos. Por ahora, habrá momentos en los que experimentaremos lo sobrenatural y tendremos que luchar contra lo desconocido. Lo importante es que lo hagamos siguiendo los preceptos bíblicos y en colaboración con el Espíritu Santo. A continuación, algunas ideas para hacer frente a experiencias sobrenaturales inexplicables:
1. Dígaselo a alguien. No hay razón para que lleve usted solo esta carga. Al enemigo le gustaría aislarnos más que nada. Es en el aislamiento donde puede causarnos más daño. Si unimos fuerzas con otras personas, encontraremos consuelo en los brazos de amigos y seres queridos. Le sugiero que empiece por las personas en las que más confía y dé prioridad a los consejos piadosos.
2. Sea completamente sincero. A la hora de contar mi propia experiencia, me vi ocultando algunos detalles por miedo a lo que pudieran pensar los demás. A veces, también exageraba un poco la verdad para que la historia fuera más interesante. Estas tergiversaciones no solo son erróneas, sino que también desacreditan nuestro testimonio. «Por lo tanto, dejando la mentira, hable cada uno a su prójimo con la verdad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo.» (Ef. 4:25, NVI). Les debemos a nuestros hermanos y hermanas la bendición de un testimonio honesto. Es posible que, al compartir su verdad, libere a otra persona que haya tenido una experiencia similar. Un testimonio totalmente sincero es un gran consuelo.
3. Tenga la valentía necesaria para reconocer la realidad. En una ocasión, me pidieron que orara después del servicio de la iglesia por una hermana de la congregación. Otro anciano y yo oramos por la fractura su pie. Al día siguiente, me enteré de que, cuando fue al hospital para someterse a la cirugía programada, las radiografías preliminares mostraron que el hueso había sanado. A pesar de la prueba de los rayos X y de mi conocimiento de la bondad de Dios, me volví escéptico. Puede ser más fácil elegir la negación o el escepticismo que la fe. No permita que el enemigo lo aparte del poder y la capacidad de Dios.
4. Profundice en la Palabra de Dios. Aunque nuestras vivencias no siempre se asemejan a ejemplos bíblicos precisos, ¡la Biblia está repleta de acontecimientos sobrenaturales! La resurrección de muertos después de la muerte de Jesús en la cruz, la liberación de demonios de un joven y la expulsión de estos en los cerdos… son cosas de locos. Es reconfortante entender que el mundo, a lo largo de la historia y en las Sagradas Escrituras, es sobrenatural. Es necesario que las historias de antaño nos brinden una comprensión más profunda de una cosmovisión bíblica.
5. Dele tiempo. A menudo, lo que no entendemos ahora mismo se aclarará en su debido momento. Soy consciente de que, cuando estoy impaciente, tiendo a sacar muchas conclusiones de forma precipitada. Este tipo de precipitación puede hacer que tomemos decisiones que alterarán nuestro camino y no serán las que Dios planeó. Por mi experiencia, estuve a punto de abandonar el seminario bíblico. Me estremezco al pensar en lo diferente que habría sido mi vida hoy si hubiera permitido que el enemigo me robara una vida de ministerio por una experiencia que no podía explicar.
Si alguna vez tiene una experiencia sobrenatural, sepa que Dios ha permitido que suceda. Él quiere formar parte de su experiencia y que aprenda y crezca a través ella. Asómbrese ante la maravilla de Dios, su creación y habilidades sobrenaturales. Estoy convencido de que su testimonio puede ser la llave que libere a otra persona. Nuestro mundo está hambriento de la verdad y desesperado por ser libre.
Sombre el autor
Anthony Lee vive a la sombra majestuosa de las Cascadas, en Bend (para ser exactos en Oregón, Estados Unidos), donde hace malabarismos con el encantador caos de sus dos hijas adolescentes, Juliana y Sophia, y es bendecido por su hermosa esposa, Eliza. Anthony tiene un posgrado en liderazgo cristiano otorgado por la Wheaton Graduate School y ha realizado estudios adicionales en Oxford. En la actualidad, es el pastor principal de la Iglesia de las Cascadas y forma parte de la junta nacional de las Iglesias de la Biblia Abierta. Cuando no está absorto en profundas reflexiones sobre los enigmas de la teología, los misterios de Dios y la condición humana, se le puede encontrar interpretando melodías con una trompeta, rasgueando las cuerdas de una guitarra o, en ocasiones, los domingos, sometiendo a la congregación a voces fuertemente auto afinadas. Sus escritos, que se nutren por abundantes cantidades de café y alguna que otra gomita de «Ositos de oro Haribo», exploran estos profundos temas con el mismo fervor que pone en las pistas en un día de nieve o en una tranquila tarde de pesca con mosca.
