Spanish
El Mejor Casamentero
Después de que los estadounidenses se retirara de la guerra de Vietnam, sus aliados indochinos se vieron enfrentados al encarcelamiento, la tortura y la muerte bajo los regímenes comunistas. Tras la caída de Saigón en 1975, 1.228 Tai Dam, un grupo étnico del norte de Vietnam, cruzaron de Laos a Tailandia en busca de asilo. Se envió una solicitud de asilo para todo el grupo étnco a Canadá, Francia y Estados Unidos. Arthur Crisfield, un antiguo empleado del gobierno estadounidense en Laos que había trabajado con los Tai Dam, escribió cartas a treinta gobernadores estadounidenses. Sólo Robert D. Ray, de Iowa, aceptó ayudar.

Ray creó su propia agencia para reubicar a los Tai Dam, abogó por una mayor admisión de los «balseros» que huían de Vietnam, lanzó un programa de ayuda a los camboyanos y presionó para que se aprobara la Ley de Refugiados de 1980.1 Algunas familias de la Primera Iglesia de la Biblia Abierta de Des Moines patrocinaron a algunos de estos refugiados, lo que finalmente condujo a la formación de la Iglesia Lifesong de la Biblia Abierta. Nadie podría haber anticipado el impacto que la acción de Ray tendría en la vida de su propia familia. Nadie podría haber previsto que el propio nieto de Robert Ray y la hija de uno de esos refugiados de Tai Dam se enamoraran, ¡pero eso es lo que ocurrió!
Esta es su historia.
Por Jasmine Vong
La historia de mis padres la daba por sentada, sobre todo cuando era más joven. Escuché historias increíbles sobre su vida en un campo de refugiados y su fuga final, pero nunca me di cuenta de la dimensión de las pruebas que soportaron.
Mientras crecía me preguntaban con frecuencia: «¿De dónde eres?» o «¿De qué lugar son tus padres?». Recuerdo claramente que tenía que pensar en ello cada vez, como si realmente no lo supiera. Mi respuesta era siempre: «Soy Tai Dam, pero nací en Estados Unidos. Mis padres son de Laos». Pero a medida que crecía, aumentaba mi curiosidad. ¿De dónde venían mis padres y cómo habían llegado hasta aquí?

El ex gobernador de Iowa, Robert D. Ray, tuvo un gran impacto en la comunidad de Tai Dam. Su pasión por querer traer refugiados al estado de Iowa fue realmente inspiradora. Creía en el potencial que estos inmigrantes podían aportar al estado y luchó por ellos hasta conseguirlo. Gracias a él, muchas familias de Tai Dam, como la mía, tuvieron la oportunidad de establecerse en Iowa, donde trabajaron arduamente para construir una nueva vida para sus familias.
Uno de los nietos del gobernador Ray, Jeffrey Newland, y yo fuimos a la escuela secundaria Roosevelt de Des Moines, Iowa, donde formamos parte de un grupo de amigos en común. Algunos de los miembros de nuestro grupo fueron a la Universidad de Iowa, en Iowa City, donde Jeff y yo nos hicimos muy buenos amigos. Durante nuestro segundo año de universidad, algunos amigos nos animaron a salir juntos. Ese día comenzamos a formar una conexión que no podía romperse.
Ninguno de los dos quería tener una relación seria durante la universidad, así que seguimos siendo amigos. Nuestra amistad se extendió más allá de los años de universidad, hasta los años de posgrado de Jeff, cuando asistió a la Facultad de Optometría de la Universidad Nova Southeastern en Fort Lauderdale, Florida. Decidimos dar un paso de fe y nos comprometimos a mantener una relación a larga distancia. Esto implicó muchos desafíos. Pasamos muchos meses separados, lo que nunca es fácil para una pareja, especialmente durante una pandemia. Nuestra relación se fortaleció cuando Jeff volvió a Iowa para trabajar como optometrista en un hospital local. Por fin volvimos a vivir en el mismo estado de forma definitiva, de vuelta al lugar donde crecimos, donde nuestros padres crecieron y donde la decisión del gobernador Ray había permitido que nuestra relación fuese incluso posible.
Honrar el pasado
Mis padres siempre conocieron a mis amigos porque yo les hablaba mucho de ellos. Desde que estaba en la escuela primaria, sabían quiénes formaban parte de mi grupo de amistades. Así que, durante mis años de secundaria y el comienzo de la universidad, Jeff estaba entre los nombres de los amigos que les comentaba a mis padres que salía. Un fin de semana, cuando volvía a casa de la universidad, estaba sentada en el automóvil con mi madre, Somkong Vong, y me preguntaba por la escuela, mis amigos y si estaba saliendo con alguien. Era la típica conversación para «ponernos al día», entre madre e hija (mi madre, que ya falleció, era la pastora de la Iglesia Lifesong de la Biblia Abierta en Des Moines). Yo era muy reservada y no me gustaba hablar de mi vida romántica con nadie. Pero le conté tímidamente que Jeff y yo habíamos estado saliendo más y conociéndonos. Charlamos un poco más y luego me preguntó si sabía quién era el abuelo de Jeff.

Confundida por la pregunta, la miré y le dije: «No. ¿Debería saberlo?».
Ella comenzó a contarme la historia de cómo llegó a los Estados Unidos y cómo el gobernador Ray fue tan instrumental para traer a la gente de Tai Dam a Iowa. Mirando hacia atrás, siento que tomé la información a la ligera. Fue genial en el momento, pero mi «yo adolescente» sólo estaba preocupado por si le gustaba a Jeff o no. La historia de mis padres y su relación con el abuelo de Jeff no era algo en lo que pensara a menudo. Quería conocer a Jeff por mí misma en lugar de conocerlo por ser el nieto de un ex gobernador de Iowa. Y eso hice.
Creo que no valoraba realmente lo que hizo el gobernador Ray hasta que asistí con Jeff a su funeral en 2018 . Después de escuchar todos los relatos que la gente hacía sobre el gobernador y sus maneras de actuar de forma humanitaria, empecé a darme cuenta de lo especial que era. La noche después del servicio fúnebre estábamos sentados con la familia de Jeff y amigos de la familia escuchando historias sobre el gobernador Ray cuando alguien dijo: «Hablemos del asunto imposible de ignorar», y me miró fijamente a los ojos.
Mencionó la historia del gobernador Ray y la comunidad de Tai Dam y me preguntó cómo me sentía al estar vinculada con la familia que básicamente trajo a mi familia a Iowa. Él había trabajado con el gobernador Ray durante muchos años, así que tenía curiosidad y estaba muy interesado, como mucha gente, en saber cómo nos conocimos Jeff y yo. No había ninguna intención descortés, pero me pilló desprevenida.
Me eché a llorar y le dije: «Me siento tan bendecida por el hecho de que el gobernador Ray diera a mis padres la oportunidad de empezar una vida en Iowa, porque si no lo hubiera hecho, yo no estaría aquí ahora. El hecho de poder conocer a John y Jeff es como si la vida completara ese círculo». (John es el primo de Jeff y uno de mis mejores amigos. Lo conocí antes que a Jeff).
A la espera del próximo capítulo

Un fin de semana del invierno pasado, Jeff y yo viajamos de Des Moines a Iowa City para lo que yo creía que era un fin de semana para asistir a un partido de baloncesto. Lo que no sabía era que Jeff había planeado algo más. Teníamos reservaciones para cenar a las 6:30 p. M., pero antes de que fuéramos al restaurante, Jeff «casualmente» me preguntó si recordaba cuál era el nombre de un edificio en el Pentacrest. (El Pentacrest es una zona del campus de la Universidad de Iowa que alberga el Antiguo Capitolio de Iowa). Le dije el nombre, pero me dijo que no me creía, que tenía que «ir a averiguarlo». Aunque todavía faltaba mucho para la hora de la reserva de la cena, me apresuré a prepararme para ir a buscar este edificio y demostrarle a Jeff que ¡yo tenía la razón!
Caminamos por el centro de la ciudad y, al acercarnos al Pentacrest, Jeff comenzó a caminar más lentamente. Había mucho viento, así que le dije: «¿Qué estás haciendo? Me estoy congelando. ¡Vámonos!».
Se detuvo en medio del Pentacrest y me dijo que tenía una pregunta. Yo estaba muy confundida en ese momento, y entonces se arrodilló y me pidió que me casara con él.
Me quedé en estado de shock y dije: «¡Sí, cien veces sí!».
Después, Jeff me dijo que mi familia y la suya vinieron a celebrar, y todos salieron de sus escondites. Mi corazón estaba más satisfecho que nunca. Fue la noche más perfecta para celebrar el siguiente capítulo de nuestras vidas.
Jeff también admira mucho a su abuelo. El dijo:
Mi abuelo, Robert D. Ray, impactó mi vida desde el día en que nací. Me inculcó sus valores a una edad temprana y me moldeó hasta convertirme en la persona que soy hoy. Ya sea que estuviera participando en deportes juveniles, reuniones familiares, fiestas de cumpleaños o paseos para tomar un helado, él me enseñó el valor del respeto, la confianza, la responsabilidad, la justicia, la perseverancia, la sabiduría, el comportamiento cívico y una actitud bondadosa. Cuando era joven, no podía comprender la magnitud de los esfuerzos o las acciones de mi abuelo, pero podía entender la forma en que la gente se comportaba a su alrededor. Tenía un porte tranquilo; jamás fue el más ruidoso de la habitación. Sin embargo, la gente le escuchaba cuando hablaba y confiaba en él. Aunque ha dejado huella en muchas vidas, para mí siempre fue simplemente el abuelo. Se mantuvo en el presente, fue extremadamente humilde y siempre sacó tiempo, sin importar lo ocupado que estuviera. Cuando la gente me pregunta cómo nos conocimos Jasmine y yo, les digo con orgullo que mi abuelo fue el casamentero de nuestra relación. Es increíble cómo dos familias con orígenes totalmente diferentes encontraron la paz en Iowa.
Al ser el único gobernador de Estados Unidos que aceptó al pueblo Tai Dam en 1975, los esfuerzos humanitarios de mi abuelo cambiaron la vida de muchos y les brindaron una oportunidad de reasentamiento en lugar de tener que soportar el nefasto conflicto en su tierra natal. Solía decir: «Las personas más felices que conozco son las que hacen cosas buenas por otras personas».
Dios trabaja de maneras asombrosas, y éste es sólo un ejemplo. Sólo Él puede unir a dos personas con vidas y orígenes completamente diferentes de la manera más singular. Si el gobernador Ray no hubiera tenido la pasión y la fe en la gente de Tai Dam, mi familia no habría tenido la oportunidad de tener una vida mejor en Iowa. Yo no estaría aquí si no fuera por él, y no tendría la oportunidad de cruzarme con Jeff. Aunque nunca fue seguro que Jeff y yo termináramos juntos, incluso después de muchos años de amistad y de oportunidades de relacionarnos con otras personas, siempre hallamos el camino de regreso el uno al otro. De todas las familias que podían unirse, Dios se las arregló para unir la nuestra. Qué bendición.
«Puedes hacer todos los planes que quieras, pero el propósito del Señor prevalecerá». (Proverbios 19:21, NTV).

Chris Cavan, pastor de la Iglesia Lifesong (Canción de Vida) de la Biblia Abierta, dijo: “Jeff y Jasmine han sido miembros fieles de Lifesong durante muchos años. He visto a Jazmín crecer en la iglesia y desarrollarse como una persona clave en nuestro equipo creativo. Espero y me siento honrado de oficiar su boda el próximo agosto”.
About the Author

Jasmine Vong es nacida en Des Moines. Estudió en la Universidad de Iowa, donde se licenció en salud y fisiología humana. Es microbióloga en una empresa de probióticos en Urbandale, Iowa. Durante su tiempo libre, disfruta pasar tiempo con la familia y los amigos, encontrar nuevas recetas para cocinar con su prometido y mimar a su sobrino. Es miembro de la Iglesia Lifesong de la Biblia Abierta en Des Moines, Iowa. Jasmine y Jeff se casarán en agosto de 2023.
Si desea ver un vídeo (en inglés), sobre la historia de la inmigración del pueblo Tai Dam a Iowa producido por MyKayla Zylstra y Emily Eppinga, haga clic AQUI
Jeffrey Newland y Jasmine Vong
(Photo by alexakarenphotography)
Spanish
Belleza entre las cenizas: Dios obra en medio de los incendios de Spokane
El 1 de agosto de 2026, tres incendios forestales que avanzaban a gran velocidad, avivados por una combinación de fuertes vientos y condiciones de sequía peligrosa, arrasaron la zona de Spokane. Los incendios de Old Trails, Autumn Lane y Fairview, agrupados bajo el nombre de «Complejo de Spokane», dañaron o destruyeron cientos de viviendas y otras estructuras, y obligaron a miles de personas a evacuar.
Siete iglesias de la Biblia Abierta y otras iglesias afiliadas a la Biblia Abierta atienden a comunidades en toda el área de Spokane, y todas se vieron afectadas de alguna manera por los incendios. Sin embargo, tres de ellas se encontraron en la trayectoria directa del incendio más destructivo: El incendio Old Trails. Las iglesias Turning Point y Foundation fueron sometidas a una orden de evacuación de nivel 3, lo que obligó a desplazar a los miembros de sus comunidades, mientras que la iglesia Riverside Real Life perdió su edificio por completo. Los pastores de Turning Point y Riverside cuentan lo que vivieron mientras el fuego arrasaba sus comunidades y cómo, en medio de una pérdida tremenda, vieron a Dios proveer a través de la generosidad, las oraciones y el apoyo práctico de la Iglesia.

De Melissa Stelly, pastora ejecutiva de la iglesia Turning Point de la Biblia Abierta:
La columna de humo furioso en el horizonte me llenó inmediatamente de pavor mientras conducía hacia la tienda de comestibles. Los fuertes vientos impulsaban las llamas a través de la tierra reseca con tal rapidez que, según comentó asombrado un bombero, aunque lo hubiera intentado, no habría podido correr más rápido que el fuego. Cientos de personas huían desesperadamente de sus barrios, congestionando las pocas vías de salida, mientras veían las llamas en sus espejos retrovisores. Hubo historias desgarradoras de personas que llamaban a sus familiares para despedirse porque no creían que pudieran escapar a tiempo.
Y, sin embargo, no se cobró ninguna vida.
Y, sin embargo, no se cobró ninguna vida.
Nuestra iglesia quedó bajo una orden de evacuación de nivel 3, y muchos hermanos de nuestra congregación tuvieron que abandonar sus hogares, ya sea porque los perdieron por completo a causa de las llamas o debido a las sustancias tóxicas que invadieron sus casas a raíz de los incendios a su alrededor. De inmediato, nuestra familia de la iglesia respondió con llamadas y correos electrónicos, ofreciendo sus hogares a los afectados, además de tarjetas de regalo, dinero, ropa e incluso cuidados para sus mascotas. Los líderes de Spokane se reunieron en la escuela secundaria local e invitaron a líderes religiosos, organizaciones sin ánimo de lucro, educadores y representantes del gobierno a unirse para optimizar los recursos, establecer un sistema de ayuda y colaborar. Desde entonces, las iglesias de Spokane han identificado una brecha en la respuesta ante crisis y están organizando una red de iglesias para encabezar la ayuda de emergencia y la respuesta ante crisis en nuestra ciudad.
Me enorgullece la movilización inmediata de nuestra congregación, que donó generosamente y puso la fe en acción al satisfacer necesidades, abrir sus hogares y ofrecerse como voluntarios en refugios y actividades de alcance comunitario. Una mujer de nuestra iglesia, que perdió su hogar en el incendio, compartió entre lágrimas lo abrumada que se sentía por el apoyo que recibió. La familia de la iglesia le regaló muchas de tarjetas de regalo, le compró ropa, donó generosamente a la iglesia para cubrir sus necesidades económicas y la llamaban constantemente para orar con ella.
Como pastora, fui testigo de cómo este versículo se cumplía: «a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo» (Efesios 4:12, NVI).

De Kelly Armstrong, pastor principal de la iglesia Riverside Real Life Church:
Nuestra iglesia, Riverside Real Life Church, y todo el vecindario circundante quedaron destruidos por el incendio de Old Trails que azotó la comunidad de Spokane. Como nos encontrábamos en el centro de la zona afectada, cientos de personas que consideran Riverside su iglesia tuvieron que abandonar sus hogares, al menos temporalmente. Alabado sea Dios, la mayoría pudo regresar después de una o dos semanas; el número de hogares perdidos en nuestra congregación fue inferior a diez. Muchas casas del vecindario donde vive mi familia quedaron destruidas, pero gracias a Dios nuestra casa se salvó y regresamos a ella después de nueve días.
La respuesta de nuestra comunidad y de otros ha sido increíble. Me han contactado cientos de pastores e iglesias de todo el país, y lo más importante, de toda la familia de la Biblia Abierta. Estoy convencido de que las oraciones a nuestro favor han marcado la diferencia, ya que Dios nos ha abierto una puerta tras otra. El 6 de septiembre tuvimos nuestro primer servicio dominical desde los incendios en una escuela secundaria cerca de donde estaba el edificio de la iglesia. Nos reunimos con el lugar repleto para reconectarnos, adorar a Dios y mirar hacia el futuro.
There are significant complications, but they are not barriers for Him.
Gracias a la generosidad de las iglesias de todo el país, hemos podido brindar una ayuda económica significativa a las familias y personas que han perdido sus hogares, reiniciar nuestro sistema de grupos pequeños, poner en marcha un servicio dominical móvil del que podemos estar orgullosos y continuar con nuestra misión de «Alcanzar al mundo para Jesús».
Estoy muy agradecido con todas las personas e iglesias que nos han apoyado con su cuidado, sus recursos económicos y sus oraciones. Cuando los líderes de las iglesias me preguntan cómo pueden orar, les digo: «Por favor, oren para que Dios nos conceda su favor en el proceso de reconstrucción. Hay complicaciones importantes, pero para Él no son obstáculos».
Gracias, amigos y familia de la Biblia Abierta. No podría estar más agradecido por su cuidado y apoyo; han significado mucho para mí.
En medio de la tragedia, la bondad y la gloria de Dios fueron evidentes. Como dijo la pastora Melissa Stelly al compartir su historia: «El Señor nos protegió, el Señor nos proveyó y el Señor usó a su Iglesia para servir». Pero nada expresa mejor la gracia de Dios sobre Spokane que Isaías 61:3, NVI:
ty a confortar a los dolientes de Sión.
Isaías 61:3 (NIV)
Me ha enviado a darles una corona
en vez de cenizas,
aceite de alegría
en vez de luto,
traje de alabanza
en vez de espíritu de desaliento.
Sobre la Autora

Hannah Bemis se desempeña actualmente como editora y directora de Message of the Open Bible. Desde pequeña, siempre quiso hacer muchísimas cosas al crecer, y Dios ha tenido la bondad de permitirle realizar la mayoría de ellas a lo largo de distintas etapas de su vida. Estas etapas han incluido la crianza de sus hijos, la enseñanza, la escritura y el ministerio pastoral; su aventura más reciente ha sido la fundación y el pastoreo de la iglesia College Street Church en Newberg, Oregón, junto a su esposo, Jordan. Después de Jesús y de todas sus personas favoritas, dedica el resto de su entusiasmo —a partes iguales— a la pizza y al chocolate negro.
Spanish
¡Me rindo!
Cuando mi esposo y yo nos acabábamos de casar, nos gustaba mucho el juego de mesa «Risk». El objetivo del juego es conquistar el mundo colocando estratégicamente tus fichas de ejército en un mapa gigante, conquistando todos los territorios del tablero y eliminando al resto de los jugadores. Desde su creación en 1957, «Risk» sigue deleitando a muchos. Por desgracia, algunos de nosotros no somos tan estratégicos como otros y el juego nos ha resultado un poco menos divertido.
Después de varias semanas seguidas jugando todas las noches y más o menos el mismo número de veces perdiendo, nuestra racha matrimonial de «Risk» culminó en un momento en el que yo (perdiendo, otra vez) me incliné hacia delante y con ambas manos barrí nuestros ejércitos del tablero, lanzándolos al otro lado de la habitación. Jordan y yo nos quedamos sentados en un silencio un poco atónito, rodeados de nuestras tropas aniquiladas.
La verdad es que ya casi nunca jugamos al «Risk».
Durante gran parte de mi vida tuve la mala costumbre de abandonar las cosas antes de tiempo. Si sentía que no lo estaba haciendo bien o que corría el riesgo de perder, me retiraba antes de que se produjera el fracaso. Me rendía.
Los israelitas tuvieron un instinto similar cuando se encontraron a las puertas de la Tierra Prometida. Al ver el tamaño y la fuerza de sus enemigos, reaccionaron más o menos así: «Ya veo cómo va a acabar esto. Preferimos rendirnos antes que perder». Al abandonar al plan de Dios, se rindieron.
A medida que se acercan el Día de Acción de Gracias y la Navidad, he estado pensando mucho en rendirme. Mi viejo instinto de autosabotaje, que surge cuando creo que no estaré a la altura, sigue acechándome en situaciones de mucha presión (organizar una gran reunión festiva, comprar el regalo perfecto, preparar un hermoso servicio para el Adviento). Pero, sobre todo, he estado pensando en otro sentido de «rendirse».
Cuando el ángel se le apareció a María, que aún era una adolescente, y le explicó que había sido elegida para llevar en su seno al Mesías, y darlo a luz (la situación más estresante que se pueda imaginar), ella no se echó atrás. Su respuesta fue sencilla: «He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra» (Lucas 1:38, RVR-1960). Siguió adelante, pero el hacerlo le exigió renunciar a sus planes, a su reputación y a un futuro que le resultaba familiar.
Se entregó por completo, rindiéndose al plan de Dios.
Esta versión más noble de la renuncia se entreteje a lo largo de toda la historia de la Navidad: José renunció a su plan de divorciarse de su prometida embarazada; los pastores renunciaron a una noche de normalidad para investigar una interrupción sagrada, y los magos del Oriente dieron de su tiempo y sus tesoros para adorar a un rey que se apareció de forma inesperada. Cada uno de ellos renunció a algo personal para colaborar con el plan de Dios.
Si lo observas con atención, descubrirás que el tema de la renuncia también está presente a lo largo de este número de «El mensaje de la Biblia Abierta». En este artículo de Danielle Smith, unos adolescentes de Nogales renunciaron a sus expectativas sobre cómo debía ser su viaje misionero y descubrieron que Dios ya estaba obrando en los planes modificados. En nuestro artículo principal sobre los incendios de Spokane, las iglesias de esta ciudad se sacrificaron ofreciendo sus hogares, dinero, tiempo y atención cuando sus vecinos lo perdieron casi todo. Y el artículo «Cinco cosas» de Jessica Sanford nos invita a renunciar a aquello con lo que todos luchamos durante las fiestas: Expectativas poco realistas, agendas sobrecargadas y la presión por crear la Navidad «perfecta».
Ahora que se acercan de nuevo las fiestas, te invito a que te unas a mí para correr un riesgo (¿ves lo que hice ahí?): «¡Ríndete!» No al retirarte del juego, sino al entregar las fichas que son irrelevantes a favor del Único que sí importa. Después de todo, cuando Jesús se enfrentó a lo que parecía una derrota segura, se mantuvo en el juego por voluntad propia y a sabiendas. Al igual que María, su madre lo hizo, Él mismo se puso en el tablero.
«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lucas 23:46, RVR1960). Rindiéndose al plan de Dios, Jesús se entregó.
Dios, muéstranos qué significa entregarnos por completo a ti. Que esta sea una época de entrega santa para todos nosotros.
Sobre la Autora

Hannah Bemis en la actualidad trabaja como editora y directora de El Mensaje de la Biblia Abierta. Siempre quiso hacer muchísimas cosas cuando fuera mayor, y Dios le ha permitido realizar la mayoría de ellas en diferentes etapas de su vida. Después de dedicarse a la crianza de los hijos, la enseñanza, la escritura y el trabajo pastoral, la aventura más reciente de Hannah y de su esposo Jordan ha sido la plantación de la iglesia College Street Church en Newberg, Oregón. Después de Jesús y de todos sus seres queridos, su pasión la dedica en forma proporcional a la pizza y al chocolate negro.
Spanish
Cinco maneras de mantener la paz durante estas fiestas
Las fiestas pueden despertar una gran variedad de emociones, que van desde la expectación emocionada y la alegría hasta el estrés abrumador y, en ocasiones, el verdadero temor. ¿Cómo podemos mantener la paz y la salud emocional en esta temporada de fiestas sin dejar de mantener nuestros corazones centrados en Cristo?
Desde mis primeros recuerdos, todas las cosas relacionadas con las fiestas navideñas me fascinan: Las reuniones con la familia y los amigos, la comida que se comparte alrededor de la mesa, las decoraciones, el aroma del pastel de manzana horneándose en el horno y la sidra cocinándose a fuego lento, las tradiciones familiares y todos los momentos que hay entremedio. Y no debemos olvidar los queridos clásicos La navidad de Charlie Brown y mi película favorita, ¡Qué bello es vivir!
No se trata solo de una cosa; más bien, es la suma de muchas cosas, grandes y pequeñas, las que han hecho que estas fiestas sean tan memorables.
Una tradición particularmente especial en nuestra casa es celebrar el Día de Acción de Gracias e invitar a cada una de nuestras familias a unirse a nosotros. A lo largo de los años, nos hemos divertido dándole nuestro propio toque a este día; casi nunca preparamos pavo y, en su lugar, optamos por carne de res asada. (Lo sé; es una locura, ¿verdad?)
La paz de corazón y de mente está a nuestro alcance, pero debemos luchar por ella.
Pero por mucho que me guste esta época del año, no soy ingenua respecto a la tensión que existe entre mis expectativas de cómo deberían ser las fiestas y lo que a menudo terminan siendo. (¿A alguien más le pasa que su familia termina contagiándose de un virus estomacal justo cuando la temporada festiva está en pleno apogeo?) Tampoco puedo evitar darme cuenta de cómo los días entre el Día de Acción de Gracias y la Navidad a menudo se vuelven borrosos mientras pasamos de una actividad a otra. Recuerdo una noche de Navidad en particular, hace varios años, cuando le dije a mi esposo mientras nos acostábamos: «Qué bien que ya se acabó la Navidad». ¡Ay! No creo que esa fuera las «buenas nuevas de grande gozo» que el ángel del Señor tenía en mente cuando reveló que el Mesías había nacido.
Lamentablemente, la alegría y la belleza de esta época pueden perderse rápidamente mientras nos enfrentamos a los desafíos que traen consigo las fiestas: Agendas sobrecargadas, compromisos adicionales, dinámicas familiares complejas, ansiedad, altas expectativas (tanto de los demás como de nosotros mismos), duelo, pérdida y soledad profunda, por mencionar solo algunos. Estos desafíos, sumados a la necesidad de hacer malabarismos con las exigencias de la vida cotidiana, pueden robarnos rápidamente nuestra paz y nuestra salud emocional si no tenemos cuidado.
Es interesante que, en Lucas 2:13-14 (NTV), el anuncio del nacimiento del Salvador a los pastores también viniera acompañado de una proclamación de paz:
De pronto, se unió a ese ángel una inmensa multitud—los ejércitos celestiales—que alababan a Dios y decían:
«Gloria a Dios en el cielo más alto
y paz en la tierra para aquellos en quienes Dios se complace».
La paz del corazón y de la mente están a nuestro alcance, pero debemos luchar por ellas. Aunque no es una lista exhaustiva, a continuación, te presentamos algunas medidas prácticas que podemos tomar para proteger nuestra paz durante estas fiestas:
- 1. Concéntrate en las cosas de mayor importancia.
- Es muy fácil dejarnos llevar por el ajetreo de las fiestas y perder de vista lo que realmente representa esta época. Las reuniones, las comidas, las celebraciones, los regalos y las decoraciones no son más que «extras» muy agradables. Lo que más importa son las personas que forman parte de nuestras vidas y los momentos que compartiremos juntos. Señor, ayúdanos a no pasar por alto a quienes están justo frente a nosotros. Estos son los regalos que realmente perdurarán.
- 2. Mantén expectativas realistas.
- Deja de lado la necesidad de crear las fiestas «perfectas» o de complacer a todos. Necesito recordarme esto a menudo, si no estoy atenta, ya que mis tendencias perfeccionistas y de querer complacer a los demás pueden acentuarse durante las fiestas (¡esto es lo que me lleva a preparar cinco postres, cuando dos son más que suficientes—jaja!). ¡Está bien mantener las cosas sencillas este año! Quizá sea necesario decir un «no» amable. ¿Qué es realista para ti y tu familia? Si no es factible (por limitaciones prácticas, económicas o de tiempo), entonces olvídalo. Realmente, ¡todo saldrá bien!
- 3. Comprométete a estar plenamente presente.
- Es difícil estar plenamente presente cuando nuestro ritmo supera nuestra capacidad. ¿Qué puedes hacer cada día para tomarte un tiempo para hacer una pausa, respirar y volver a centrar tu corazón en Cristo? En mi caso, necesito tiempo cada día para el silencio y la soledad. Esto me ayuda a dejar de lado las distracciones del día a día y a reorientar mi corazón hacia el del Padre.
- 4. Date permiso para expresar tu dolor.
- El dolor y la alegría pueden coexistir. Permítete sentir los dos. Si las fiestas te hacen sentir tristeza o pérdida, reserva un tiempo para procesar estas emociones. Está bien reconocer que las fiestas de este año pueden sentirse diferentes o difíciles. Busca a un amigo de confianza con quien puedas hablar.
- 5. Decídete a amar bien.
- Las fiestas pueden sacar lo mejor —y, lamentablemente, también lo peor— de las personas, ya que las emociones suelen aflorar con más facilidad. Independientemente de cómo se comporten quienes nos rodean, solo podemos controlar nuestras propias acciones y actitudes. Mantengamos el amor como nuestro objetivo principal. ¿Reflejarán nuestras vidas el verdadero espíritu de esta época: alegría, buena voluntad, generosidad, amabilidad, paciencia y el corazón de Cristo?
Que tengas unas fiestas bendecidas y llenas de paz, en las que puedas crear nuevos recuerdos y, si es posible, disfrutar de mucho pastel de manzana (con helado encima, por supuesto).
Sobre la Autora

Jessica Sanford en la actualidad, Sanford es líder de discipulado en la iglesia Fort DSM de la Biblia Abierta, en Des Moines (Iowa). Como mentora, coach y amiga, le apasiona acompañar a las personas en su peregrinaje espiritual y emocional hacia la sanidad y la plenitud en Cristo. También disfruta de su papel como esposa de Matt y madre de dos hijos adultos y una nueva nuera. Sin embargo, su mayor gozo es ser la hija amada de Dios, plenamente apreciada y conocida por Él.
