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Vale la pena el costo

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por David Borntreger

Malinda y yo crecimos en hogares amish tradicionales y felices. Tengo cinco hermanos y cinco hermanas; Malinda viene de una familia de doce. Después de que Malinda y yo comenzamos nuestra propia familia, continuamos con el estilo de vida amish que siempre habíamos conocido.

Comenzamos a tener más hambre de Dios, lo que nos motivó a leer todo lo que pudimos encontrar acerca de la fe. Y eso nos llevó a cuestionar algunas de nuestras tradiciones. Comencé a preguntarme por qué no ministramos a personas fuera de nuestra comunidad, así que un día le pregunté al obispo su opinión sobre el apoyo a ministerios como los que proveen Biblias a la gente en China.

Él respondió: “Nuestro énfasis está en cuidar de los nuestros. No tenemos seguro, así que si alguien tiene que pagar una cuenta de hospital, lo ayudamos”. Para mí eso no tenía sentido. La Biblia habla de ir por el mundo y predicar el Evangelio. Ignoraba que mis ojos estaban comenzando a abrirse.

Cuando le pregunté a mi papá por qué no nos acercamos a personas de otros países, dijo: “La cuestión es que si vas a otros países, pondrías en riesgo tu cultura”. Por ejemplo, no se nos permite tener una identificación con foto. Incluso, en la comunidad no está permitido subirse a un avión.




!David y sus hijos trabajando duro!

Uno de los libros que leí mencionaba algunas de nuestras prácticas como ocultistas. Eso me llamó la atención. Una de las prácticas que cuestionó el autor fue la radiestesia para la búsqueda de agua. Por lo general, la persona que realiza la “radiestesia” sostiene dos palos o varillas y camina alrededor de una propiedad con la esperanza de que las varillas se hundan, se muevan o se crucen cuando la persona camina sobre un terreno donde hay agua subterránea. Esta y otras tradiciones similares han estado arraigadas en nuestra cultura durante muchas generaciones.

Hace unos cinco años, poco después del Día de Acción de Gracias, fui a hablar con mi papá sobre algunos de estos temas que planteaba el libro. Cuando llegué a su casa, resultó que no estaba, así que comencé a hablar con algunos de mis hermanos que todavía vivían allí. Recibí diferentes reacciones de parte de ellos. Finalmente mi papá entró y se sentó. Escuchó por un momento, y luego, con una voz autoritaria que nunca había escuchado antes, dijo: “¡Deja ese libro y no lo vuelvas a mencionar en esta casa!”.

Sabía que estaba a punto de descubrir algo grande. Hablé con algunas otras personas, pero luego el obispo me comenzó a perseguir. No me di cuenta cuánto se había ofendido. Los amish valoran mucho a sus antepasados y sus tradiciones. Todo se convirtió en una especie de circo. Pronto, toda la comunidad supo que estaba abordando temas problemáticos, creando conciencia. Estaba confrontando nuestras arraigadas tradiciones. El obispo dijo que no quería defender necesariamente la radiestesia, pero como uno de los diáconos que él conocía todavía la practicaba, tampoco quería condenarlo.

Sentí que tenía pruebas fehacientes de que esta costumbre estaba errada, pero no se nos permitió condenarla porque nuestros antepasados la habían practicado. La radiestesia abre la puerta a la adivinación. Algunas personas usarán la varilla para otros fines. Le harán preguntas sobre el futuro. Saben que la práctica no se basa en la ciencia, pero atribuyen los resultados a Dios. También me enteré de que otras personas recurrían a otras prácticas ocultistas, pero la situación se estaba encubriendo. Mi esposa y yo estudiamos más sobre el Espíritu Santo con el aporte de algunos amigos cercanos. Nos interesamos en ciertos ministerios proféticos bíblicos, ¡una locura para un chico amish! Me hice conocido como un rebelde.

Una foto tomado en el momento en que la famlia salía de la iglesia Amish.

Por esa época, Malinda estaba estudiando la Biblia. En nuestra iglesia amish los ministros son los predicadores; los laicos no tienen la oportunidad de compartir. Al resto de nosotros se nos dan pasajes específicos seleccionados para leer en el próximo servicio. Nuestros líderes nos desaniman de querer profundizar demasiado en la Palabra o estudiarla por nuestra propia cuenta porque temen que seamos engañados.

Cuando Malinda leía un pasaje, decía: “Mira esto, David, ellos lo predican de esta manera, pero la Biblia lo dice de esta otra”.

Yo respondía: “No puedes ir en contra de lo que enseñan los predicadores”, a lo que ella respondía: “Pero ellos no están predicando lo que dice la Biblia”.

Me volví más consciente de lo que enseñaban los predicadores. Siempre nos exhortaban a mantener las tradiciones de los ancianos. Se dice que nuestras tradiciones están basadas en la Biblia, pero lamentablemente, al igual que los fariseos, confiamos en las tradiciones más que en Dios. En Mateo 15, los fariseos y los maestros de la ley religiosa persiguieron a Jesús por permitir que sus discípulos quebrantaran los mandamientos (como lavarse las manos). Jesús les dijo que estaban violando los mandamientos directos de Dios debido a sus tradiciones. Me di cuenta de tantas similitudes entre los judíos ortodoxos y los amish. Si miras una foto de un hombre amish y un judío con atuendo negro y sombrero de ala ancha, es difícil notar la diferencia. De hecho, me han preguntado si puedo hablar hebreo. Yo digo: “No, no soy judío, soy amish”.

Malinda y yo profundizamos en la Palabra. ¡Amamos la iglesia del Nuevo Testamento! Teníamos tantas preguntas: “¿Por qué no tenemos esas experiencias (del Nuevo Testamento)? ¿Por qué nadie habla en lenguas?”. Nadie respondió a mis preguntas.

La mayoría de los amish de nuestra comunidad piensan que no puedes saber si vas a ir al cielo o no. Creo que esto demuestra de que los amish, como los judíos, son muy legalistas, con mentalidad del Antiguo Pacto. Confiesan a Jesús, pero creen en una salvación basada en obras. Es muy confuso. No comprenden la parte más emocionante del Evangelio, ¡que Jesús pagó el precio de nuestra expiación a través de nuestra fe en Él!

Al crecer, no obtuvimos mucha información sobre el bautismo. A los dos nos habían bautizado por aspersión cuando éramos jóvenes. Solía preguntarme por qué no practicamos el bautismo por inmersión como lo hacían en el Nuevo Testamento, y luego uno de los parientes de Malinda le dio un libro que explicaba lo que significaba el bautismo en el idioma original. Aprendimos que la inmersión es el método bíblico para el bautismo. Estudiamos Romanos 6, que dice que somos “sepultados con Cristo” mediante el bautismo. Cuando te entierran en la tumba de agua, es como si tu viejo hombre estuviera siendo sepultado. Eres una persona nueva. Descubrimos que la inmersión es la forma más común de bautismo, especialmente en los países perseguidos.

Nuestro dilema era este: ¿cómo se bautiza alguien por inmersión en la iglesia amish? No permiten el bautismo por inmersión. No estaba en nuestra tradición. Presenté nuestro deseo al ministerio y no me fue bien. Ellos no lo harían. Nos dijeron que estábamos descontentos y que nuestras familias nos excomulgarían y condenarían si nos bautizábamos por inmersión.

Esto nos llevó a la decisión más difícil de nuestros treinta y tres años de vida: Obedecer a Dios o al hombre. Ambos éramos parte de familias muy unidas. La posibilidad de ser apartados de ellos era más que dolorosa. Y sin embargo, sentimos que necesitábamos someternos a Dios en todo lo que nos pedía hacer.

Desesperado, clamé a Dios por una palabra de confirmación. Uno o dos días después, un carro llegó hasta nuestra casa. Dentro había una dama que apenas conocía. Sus mejillas estaban empapadas de lágrimas.

Le pregunté: “¿Por qué está aquí?”Ella me dijo: “El Espíritu Santo me envió”. Ella relató que durante una semana, el Espíritu Santo le había puesto una carga pesada para orar por nosotros.“¿Por alguna razón específica?”. Yo pregunté.Ella dijo que no y nos aseguró que no sabía nada de nuestro dilema.“Entonces, ¿no nos está diciendo que volvamos a la forma de pensar de los amish?” Le pregunté.“No, en absoluto”.

Doy gracias al Señor por su confirmación. El 16 de junio de 2020, Malinda y yo fuimos bautizados por Mark Smith en Crystal Lake, Iowa. Fue una experiencia maravillosa salir del agua sabiendo que habíamos hecho lo que Dios quería. Animo a todos a seguir a Cristo a través del bautismo, es mucho más simple que otras cosas que Dios nos pide que hagamos, como tener siempre pensamientos puros.

Fue tan simple, pero nos costó muy caro.

Cuando nuestra iglesia se enteró de que habíamos sido bautizados por inmersión, nos expulsaron. Fuimos condenados. Fue difícil. Acabábamos de ser bautizados; no queríamos perder a nuestras familias ni a nuestra iglesia. Antes de esto éramos unidos con nuestras familias. Ahora nuestros hermanos y hermanas piensan que “fuimos demasiado lejos”, que estamos locos. Los familiares de Malinda en Wisconsin creen que abandonamos nuestra fe. Su madre le envió una carta diciéndole que ya no era bienvenida en su hogar. No somos bienvenidos a asistir a funerales o a bodas, incluyendo a los de los miembros de nuestra propia familia.

La familia Borntreger hoy, frente a la Primera Iglesia de la Biblia Abierta en Clear Lake, Iowa.

Nos convertimos en marginados. Nos echaron de nuestra iglesia. La gente de nuestra comunidad amish no puede tener tratos comerciales con nosotros. Casi todos nuestros conocidos amish nos condenan y murmuran de nosotros. Nuestros hermanos menores, aunque están más abiertos, no nos pueden hablar. No quiero causar más problemas, así que no trato de hablar con ellos. Hace poco pasé por una subasta de granjas amish y todos me miraron fijamente como si me iba a ir al infierno.

Todavía estamos sufriendo. Pero estamos muy agradecidos por nuestra familia en la Primera Iglesia de la Biblia Abierta en Clear Lake, Iowa, especialmente Will y Joyce Hunsaker y Adam y Katie Henaman, quienes nos dan consejos sobre nuestro caminar con el Señor.

Le tomamos la palabra a Jesús cuando nos dijo que debíamos “ir, y hacer discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Este simple acto de obediencia nos ha costado caro, pero ha valido la pena.

About the Author

David y Malinda Borntreger viven en Northwood, Iowa, y asisten a la Primera Iglesia de la Biblia Abierta en Clear Lake, Iowa. David trabaja por cuenta propia y pasa gran parte de su tiempo criando cabras y cultivando verduras. Los Borntreger tienen nueve hijos.

Para ver el testimonio de David y Malinda, diríjase a:
Disponible solo en inglés.

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Reabriendo los pozos viejos: Llevar la liturgia antigua a la era moderna

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Y volvió a abrir Isaac los pozos de agua que habían abierto en los días de Abraham su padre, y que los filisteos habían cegado después de la muerte de Abraham; y los llamó por los nombres que su padre los había llamado.  Pero cuando los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas. (Génesis 26:18-19, RVR-1960).

Me convertí al cristianismo en la adolescencia y, hasta ese momento, había tenido muy pocas experiencias en la iglesia. Mi formación inicial como seguidor de Cristo tuvo lugar en la iglesia de la Biblia Abierta, donde encontré una comunidad profunda y experiencias espirituales significativas que sigo valorando. Al mismo tiempo, como en muchas iglesias evangélicas modernas, el contacto con las antiguas liturgias y prácticas de la Iglesia en general era limitado.

Un servicio de adoración en Cove Church, la iglesia del pastor Aaron en Eugene, Oregon.

Estos pilares tradicionales, que durante milenios habían sido fundamentales para la vida de la Iglesia, habían sido prácticamente eliminados de las iglesias a las que asistía. Me parecía que, en el mejor de los casos, estas prácticas se ignoraban y, en el peor, se miraban con gran recelo. El resultado previsible fue que, durante las dos primeras décadas de mi vida eclesiástica, no llegué a conocer ni a apreciar realmente estas antiguas prácticas litúrgicas. Rara vez pensaba en cosas como los servicios del Miércoles de Ceniza, el Libro de Oración Común y el Adviento, y, si lo hacía, era con una buena dosis de prejuicios. Veía la Cuaresma de la misma manera que veía las lentejas: una experiencia fría y exótica que daba miedo preparar y era dolorosa de consumir.

Veía la Cuaresma de la misma manera que veía las lentejas: una experiencia fría y exótica que daba miedo preparar y era dolorosa de consumir.

Este era mi contexto cuando algunos miembros del personal de nuestra iglesia comenzaron a preguntar si podríamos incorporar algunas de estas prácticas antiguas en nuestra experiencia de adoración en la iglesia. Como se pueden imaginar, dada mi formación eclesiástica, me llevó un tiempo aceptar la idea. Empecé a hacer preguntas, a escuchar y a aprender. Incluso me puse en contacto con un amigo sacerdote anglicano para conocer su opinión sobre el valor de estas tradiciones tan arraigadas. A través de todo esto, Cristo, en su bondad y paciencia, nos ha permitido ahora incorporar muchas de estas prácticas en nuestra experiencia eclesiástica habitual. Me complace informar de que nuestras reuniones tienen ahora una profundidad y un significado maravillosos en nuestras reuniones, ya que hemos adoptado y aplicado algunos de estos elementos del discipulado que han demostrado su eficacia con el paso del tiempo.

Ahora, nuestro tiempo de adoración siempre incluye la lectura pública de un salmo (una práctica que hemos adoptado del Libro de Oración Común) que nos transporta al antiguo himnario de Israel. Tenemos una nueva comprensión de lo que significa renunciar a algo material o para ganar algo espiritual mientras ayunamos durante los cuarenta días de Cuaresma. La época navideña y la ceremonia de encender las velas de Adviento nos ayudan a celebrar la primera Venida de Cristo, y a recordar que debemos esperar su segunda venida. Y el Miércoles de Ceniza, con su signo externo de arrepentimiento y mortalidad, nos invita a humillarnos ante Dios, y a reconocer cuán desesperadamente necesitamos su gracia salvadora. Por último, la celebración de la vida el Domingo de Pascua tiene ahora un significado mucho mayor, ya que va precedida de la sobriedad de la muerte que recordamos el Viernes Santo.

Esto no quiere decir que la incorporación de estos elementos siempre haya sido fácil. Hemos aprendido a introducirlos poco a poco, prestando mucha atención al «porqué» detrás del «qué». A lo largo del camino, hemos tenido nuestras oportunidades de crecimiento y nuestros contratiempos. Un ejemplo ocurrió al principio de nuestro camino, cuando intentamos introducir algunas oraciones antiguas de llamada y respuesta. La práctica llevó a varias personas a preocuparse de que nos hubiéramos convertido en un tipo de iglesia completamente diferente. Todavía no hemos reintroducido esas oraciones en nuestros servicios.

Hemos descubierto que movernos lenta y consistentemente, explicar el significado de las prácticas y reírnos de nosotros mismos a través de nuestros intentos fallidos han sido los ingredientes clave para descubrir el poder de estos antiguos dones.

Otro ejemplo ocurrió durante el servicio del Miércoles de Ceniza del año pasado. En este tipo de servicio, se utiliza ceniza para trazar una cruz en la frente de cada creyente. Esta marca simboliza nuestra propia mortalidad y arrepentimiento, y representa el momento en que tomamos nuestra cruz y nos apartamos de nuestros pecados. Bueno, nuestro querido líder de adoración quiso añadir aroma a las cenizas para crear una experiencia sensorial más completa. Para ello, añadió aceites esenciales, entre ellos canela, a las cenizas. Ninguno de nosotros sabía que el aceite de canela sin diluir quema la piel. Hablando de una experiencia sensorial completa… Todos los que estábamos en el servicio nos sentamos preguntándonos qué revelaba acerca de nuestra condición espiritual el hecho de que la cruz de ceniza de nuestra frente pareciera estar ardiendo. Hubo un gran suspiro de alivio cuando nuestro pastor ejecutivo informó a la gente de lo que había sucedido, y se produjo una carrera loca hacia los baños para lavarse rápidamente la dolorosa marca. Al domingo siguiente me disculpé formalmente por haber convertido su Miércoles de Ceniza en un Miércoles de Erupción.

En este y en otros momentos, hemos descubierto que avanzar lentamente y con constancia, explicar el significado de las prácticas y reírnos de nosotros mismos ante nuestros intentos fallidos han sido los ingredientes clave para descubrir el poder de estos antiguos legados. Al igual que Isaac reabrió los antiguos pozos de su padre para encontrar agua pura, nosotros también podemos redescubrir el significado de estas antiguas prácticas en nuestras iglesias y volver a experimentar su agua fresca

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Sobre el autor

Aaron Sutherland es el pastor fundador de la iglesia Cove Church en Eugene, Oregón, y director de Multiplicación de la región del Pacífico de la Biblia Abierta. Junto con su esposa, Paula, disfruta ver cómo Dios escribe nuevas historias en la vida de personas de todo el mundo.

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A veces, la búsqueda es el objetivo

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¿Quieres un poco de césped de Pascua? Unas manitas me ofrecían unos brillantes pedacitos de césped de plástico verde como gesto de amistad por parte de una niña surcoreana de cuatro años, que más tarde supe que se llamaba Sammy. Sammy se convirtió en una de mis primeras amigas y fue la autora de uno de mis primeros recuerdos de Pascua.

Para ser sincera, mis recuerdos de la Pascua de la primera mitad de mi vida giran más en torno al césped, los huevos de colores llenos de caramelos y los sombreros de paja que a la resurrección de Jesús. 

Para ser sincera, mis recuerdos de la Pascua de la primera mitad de mi vida giran más en torno al césped, los huevos de colores llenos de caramelos y los sombreros de paja que a la resurrección de Jesús.  La Pascua era la fiesta favorita de mi madre, y teníamos varias tradiciones. Después de comprar y ponernos un traje especial para ir a la iglesia, íbamos a comer a un buen restaurante antes de comenzar nuestra búsqueda anual de la cesta de Pascua. En lugar de esconder huevos individuales, mis padres escondían toda la cesta ya llena. Mis hermanos y yo tenemos recuerdos inolvidables de la búsqueda de las cestas de Pascua, que mi padre escondía cada año en lugares cada vez más difíciles de encontrar. Era inevitable que uno de los cuatro hermanos acabara llorando porque el escondite era demasiado difícil y esto era muy injusto. ¡Oh, la Pascua!

Algunos de los recuerdos de Pascua favoritos de Hannah con familiares y amigos.

No fue hasta la universidad cuando empecé a comprender la importancia y la santidad de esta época del año. Recuerdo asistir a un servicio religioso de Pascua al amanecer y sentir la presencia de Dios de una manera que me hizo llorar de gratitud; Él estaba vivo y estaba allí conmigo. Otro recuerdo está relacionado con la asistencia a un servicio ortodoxo serbio del Viernes Santo como tarea para la universidad. El servicio consistía en una vigilia con velas que duraba toda la noche. A horas determinadas, marchábamos alrededor del perímetro de la iglesia mientras recitábamos liturgias sobre cómo Cristo había «pisoteado la muerte con la muerte». Era la primera vez que me sentaba en la oscuridad (¡literalmente!) de la muerte de Cristo.

… la responsabilidad de la Pascua a veces ha eclipsado su santidad.

Esta reflexión más profunda sobre la muerte y la resurrección de Cristo me acompañó durante toda mi vida adulta. La Pascua se convirtió en una de mis fiestas favoritas; mientras escondía las cestas de Pascua de mis hijos, hacía espacio para meditar sobre lo que Cristo había hecho por mí.

Entonces me convertí en pastora. Podría suponerse que servir como líder espiritual haría que esta festividad sacra se sintiera aún más sagrada, que mi unción me permitiría experimentar la Pascua de una manera más actual y rica. Tal vez esto sea cierto para algunos pastores. Para mí, la responsabilidad de la Pascua a veces ha eclipsado su santidad. He vivido momentos sagrados y alegres, como cuando experimenté el poder de Cristo mientras dirigía un servicio de adoración de Pascua o cuando vi a mi marido bailar con un traje de conejo en el ministerio infantil. Pero ha habido muchos más momentos impulsados por la presión de desempeñar bien mi labor: lograr las armonías perfectas, de rellenar mil huevos más, pensar en una forma realmente creativa de comenzar el servicio y encontrar el atuendo perfecto, no porque sea divertido, sino porque es PASCUA y la primera impresión es importante.

Sé perfectamente lo que significa la Pascua. He experimentado la muerte y resurrección de Cristo. Sin embargo, ha resultado difícil alcanzar la capacidad de experimentar la verdad de la Pascua mientras se planifica el evento en sí. Ha sido tan frustrante como buscar una canasta de Pascua que está demasiado bien escondida.

«No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo.» (Mateo 28: 5a-6a).  

Me olvido de que la Pascua comenzó con la búsqueda de Jesús. Su resurrección marcó el inicio de la búsqueda de su presencia …

Me olvido de que la Pascua comenzó con la búsqueda de Jesús. Su resurrección marcó el inicio de la búsqueda de su presencia, una búsqueda que continuó durante el resto de la vida de sus discípulos. Él aparecía para dar un largo paseo o para desayunar pescado y, después, se retiraba por un tiempo. Se manifestaba como una luz cegadora o en sueños, y luego volvía a desaparecer. Si bien es cierto que muchas de nuestras tradiciones (tanto seculares como cristianas) pueden impedirnos experimentar a Jesús, también es cierto que gran parte de la vida es una búsqueda de su presencia, y a veces la búsqueda es el objetivo.

Y siempre existe la promesa de encontrarlo.

«…Él ha resucitado de entre los muertos; y he aquí, Él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis…» (28:7).

Lo verás. Tanto si eres una madre que rellena huevos con golosinas para sus hijos, una estudiante universitaria que descubre su fe por primera vez, un líder ministerial agotado o un pastor que prepara un servicio especial para veinte o doscientas personas, lo verás. Y quizá, si descansamos en la verdad de esta promesa, también recordaremos que, si Él quiere darse a conocer a nosotros, también lo hará con aquellas personas a las que amamos y guiamos. Tal vez podamos aliviar la presión de la Pascua confiando en que la promesa de su presencia se cumplirá sin importar cómo la celebremos.

Mientras te preparas para celebrar la resurrección de Cristo en esta temporada, espero que disfrutes de los artículos de este número. Tenemos historias sobre cómo Jesús se está moviendo en nuevas formas: en África, en una iglesia recién fundada en la costa oeste y en un líder de la próxima generación de Florida con un gran corazón para las misiones. Dios también se está moviendo a través de antiguas y ricas tradiciones, como descubrirán en esta historia. Mientras leen, tomen un momento para reconocer la presencia familiar de Dios en cada historia. ¡Lo verán!


Sobre el autor

Hannah Bemis en la actualidad trabaja como editora y directora de El Mensaje de la Biblia Abierta. Siempre quiso hacer muchísimas cosas cuando fuera mayor, y Dios le ha permitido realizar la mayoría de ellas en diferentes etapas de su vida. Después de dedicarse a la crianza de los hijos, la enseñanza, la escritura y el trabajo pastoral, la aventura más reciente de Hannah y de su esposo Jordan ha sido la plantación de la iglesia College Street Church en Newberg, Oregón. Después de Jesús y de todos sus seres queridos, su pasión la dedica en forma proporcional a la pizza y al chocolate negro.

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La plantación de una iglesia: Un aula y una vocación

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En la universidad supe que Dios me llamaba a dedicar mi vida al ministerio en la Iglesia y a la enseñanza. Con la determinación y el entusiasmo propios de una joven cristiana de veinte años puede tener, acepté y me puse manos a la obra.

Unos años más tarde, conocí a mi esposo en una iglesia nueva en el noreste de Texas. Seguimos trabajando como voluntarios allí durante dos años, nos casamos en 2012 y, en menos de tres meses, nos contrataron como pastores de jóvenes en Beaumont. Mientras ejercíamos la labor pastoral, yo también daba clases en una escuela secundaria local. Mis alumnos comenzaron a invitar a sus compañeros de clase al grupo de jóvenes y, en poco tiempo, estábamos llevando a los chicos en autobús a la iglesia.

La familia Contreras celebra su primera gran reunión de la Iglesia Pine Hills en la Escuela Primaria Silver Rail en Bend, Oregón, el 10 de septiembre de 2023.

A pesar del éxito, algo en nosotros se estaba agitando. Texas era llano y el sureste del estado era húmedo. No sentíamos una vocación a largo plazo por el Bible Belt (el sureste de Estados Unidos, donde predomina la religión católica y protestante). Siempre habíamos querido visitar el noroeste del Pacífico, así que un verano hicimos un viaje de dos semanas en el que visitamos ciudades desde Seattle hasta San Francisco. Una cosa nos llamó la atención de inmediato: la escasez de iglesias.

Mientras seguíamos conduciendo, ocurrió algo drástico. Por primera vez en mi vida, sentí que estaba en casa, aunque no conocía a nadie en todo el estado. Sentíamos la necesidad de estar en un lugar que necesitara desesperadamente a Jesús. Queríamos sol y montañas, y para mí tenía que ser Oregón. Al regresar, comenzaron los sueños.

Tras investigar, orar, hacer más viajes y tener un sueño muy vívido durante la noche que nos envió Dios, supimos que Bend, en Oregón, era nuestro destino. Aquí no hay cristianos con una «cultura» cristiana. La mayoría de la población no quiere saber nada de Jesús. Sentimos el llamado de vivir como fieles seguidores de Jesús en este lugar y, con el tiempo, ayudar a establecer una iglesia.

Estaba decidido a no ser otro ejemplo de cristiano enojado y condenador, sino más bien alguien que escucha y pregunta.

Within three and a half years of moving to Bend, we took a youth ministry position with an A los tres años y medio de mudarnos a Bend, aceptamos un puesto en el ministerio juvenil de una iglesia de la Biblia Abierta en Redmond, a unos veinticinco minutos de distancia. Fue una etapa significativa, pero Dios nos seguía recordando por qué nos había traído al oeste. Seis meses después de asumir el cargo, la pandemia de COVID-19 lo paralizó todo. Durante ese tiempo, nuestro pastor principal, Chuck Gustafson, nos invitó a asistir a una conferencia sobre la fundación de iglesias y nos preguntó si habíamos considerado alguna vez la posibilidad de fundar una iglesia. Tras muchas conversaciones, nos encontramos volando hacia un «centro de evaluación» para determinar si éramos aptos para ser fundadores de iglesias. La broma nos salió cara: Nos aprobaron.

Esta confirmación coincidía con lo que ya intuíamos. Sabíamos que Dios nos llamaba a una zona concreta del sureste de Bend, así que empezamos a dar «paseos de ensueño». En cuanto entramos en una urbanización nueva, supe: Ese era nuestro barrio.

Oración previa al servicio antes de la reunión dominical de la Iglesia Pine Hills.

El 10 de septiembre de 2023, la iglesia Pine Hills celebró su primera reunión en la escuela primaria Silver Rail. Ese mismo año, empecé a dar clases en una escuela secundaria en la zona acomodada de Bend. Era una escuela progresista y abierta a casi todo, excepto al cristianismo. Aunque estaba nerviosa, decidí ser sincera sobre quién era. Puse el adhesivo de nuestra iglesia en mis botellas de agua y añadí a nuestro mural de anuncios la frase «Cuenta tu historia» junto con la información de que era copastor de una Iglesia nueva. Mi franqueza dio lugar a preguntas que tuve que eludir o responder en privado.

Me di cuenta enseguida de que tanto los alumnos como el personal me miraban más. Temían que, si eran sinceros, los juzgara o dejara de preocuparme por ellos. Todos habían oído historias sobre los «cristianos». Más aún, me propuse ser una presencia que no juzgara ni causara ansiedad. Estaba decidida a no ser una cristiana enfadada y condenatoria más, sino alguien que escuchara y preguntara. Para algunos de mis alumnos, yo era la primera cristiana que realmente habían conocido. Al ser sincera sobre mi fe, los muros construidos por la desinformación y el miedo comenzaron a derrumbarse.

Dios me había llamado no sólo al ministerio en la Iglesia, sino también al aula.

Durante ese primer año, gané la confianza de mis compañeros de trabajo, de mis alumnos y de sus padres. Hacia finales de año, recibí un correo electrónico de Ashley, la madre de uno de mis alumnos, Carter. Ashley se había involucrado mucho en la espiritualidad de la Nueva Era. Le había presentado a su hijo muchos sistemas de creencias, excepto el cristianismo. Sin embargo, Carter había empezado a hacer preguntas y había mencionado «la iglesia de la profesora Contreras». No me había dado cuenta de lo atento que había estado escuchando, pero así era. En junio, Ashley me preguntó si podían visitar nuestra iglesia.

El domingo siguiente, entraron, observaron en silencio y escucharon. Después del servicio, Carter se acercó a mí con los ojos brillantes. ¡Le había encantado! Pasaron varias semanas sin que volvieran. Un mes después, regresaron.

Carter y su madre Ashley después de su bautismo conjunto.

Ashley me dijo que se había sentido impulsada a empezar a leer la Biblia. En cuestión de meses, se lanzó a descubrir todo su contenido, pues tenía mucha hambre de conocimiento y encontraba respuestas. Carter entregó su vida a Jesús, y Ashley también. El domingo 27 de julio de 2025, pudimos bautizarlos a ambos en el río Deschutes. Ese momento fue un poderoso recordatorio de que Dios no solo me había llamado al ministerio en la iglesia, sino también a la enseñanza. Su Espíritu nos da fuerzas para vivir con valentía y sabiduría dondequiera que Él nos coloque.

Todos estamos llamados al ministerio. El mandato de Jesús en Mateo 28 de ir por todo el mundo no era solo para pastores o fundadores de iglesias; era para todos. Maestros, abogados, padres, conserjes, entrenadores… cualquiera que respire está llamado a dar gloria a Jesús. El llamado es sencillo: escuchar con atención, generar confianza y amar con fidelidad. Cuando lo hacemos, nos convertimos en las manos y los pies de Jesús, justo allí donde estamos.


Sobre la autora

Nicole Contreras es esposa, madre, pastora y profesora a tiempo completo. Vive en Bend, Oregón. Entre sus pasatiempos se encuentran leer, escribir, ir de compras, acurrucarse con sus hijas y sus perros, ¡y estar con su familia! Originaria de Texas, en agosto de 2016 Nicole y su esposo, Aaron, y sus dos hijas, Aubree y Ellee se mudaron a Oregón y, en septiembre de 2023, fundaron la iglesia Pine Hills Church. Nicole y Aaron son típicos habitantes de Bend a los que les encanta el café, el senderismo, acampar, las montañas, la nieve y estar al aire libre.

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