Connect with us

Spanish

Pensé que Dios no me quería 

Published

on

Por Harris Holsapple IV 

La Palabra de Dios dice que podemos vencer al enemigo por medio de la sangre del Cordero y la palabra de nuestro testimonio, así que quiero compartir mi historia. Toda mi vida he asistido a la iglesia. De hecho, mi abuelo fue ministro de la Iglesia Metodista durante treinta o cuarenta años.

Mi familia iba a la iglesia; era lo que hacíamos. No lo que éramos. Cuando estaba en séptimo y octavo grados, algunos de los líderes de nuestra iglesia me hirieron profundamente, haciéndome sentir poco amado. Pensé: «Si la gente de la iglesia piensa que soy un problema y así me tratan, entonces Dios debe pensar lo mismo». Semillas de amargura y rabia echaron raíces en mi corazón. Nuestra familia terminó, herida y destrozada, dejando esa iglesia. 

Cuando estaba en noveno grado, visitamos una iglesia pentecostal. Allí escuché el mensaje de cómo Jesús nos ama y nos acepta tal y como somos. 

Pensé: ¿Qué? ¿Él me acepta tal como soy? Ese mensaje de pura gracia habló a mi corazón, y le entregué mi vida a Jesús. No digo que de pronto todo fue maravilloso, pero ese fue el comienzo de mi viaje hacia la fe.    

Como la mayoría de las familias, la mía no era perfecta, pero crecí en un hogar que me apoyaba y estoy agradecido por mi familia. Sin embargo, estaba lleno de ira a causa de mis heridas. A una edad temprana, estuve expuesto a la pornografía y me volví adicto a ella por mucho tiempo. Esta adicción se extendió a mi vida de Seminario Bíblico y a mi matrimonio. Esto causó aún más problemas relacionados con la ira.  

La ira es una emoción secundaria. Como una hierba mala con raíces profundas que no deja de florecer, mi ira seguía resurgiendo debido a que no había llegado a la raíz de mi problema. Mis manos están llenas de cicatrices debido a los golpes que di por no saber cómo manejar mi ira. Amaba a la gente, bromeaba con ella, hablaba mucho, pero siempre estaba enfadado, herido y destrozado interiormente. 

Me dediqué al ministerio justo después de salir del Seminario Bíblico, me casé y me mudé a 2.000 millas de distancia, de Oregón al Medio Oeste. Pensé que, por estar en el ministerio, tenía que decir que sí a todo, y hacer todo. Trabajé día y noche. Decía sí a todo el mundo, menos a mi esposa, Sarah. No fue hasta años después que me di cuenta de que tenía que parar de intentar ser Jesús y empezar a dirigir a la gente hacia Jesús. Necesitaba dejar de tratar de ser el Salvador y en cambio guiar a otros hacia el Salvador. Me encontraba en un momento muy solitario y difícil. Luego, a los dos años de mi matrimonio y ministerio, mi ira me llevó a ser arrestado, y fui a la cárcel el 3 de julio de 2006.

La familia Holsapple.

Al día siguiente, el Día de la Independencia, las oficinas estaban cerradas, así que tuve que pasar dos noches en la cárcel antes de presentarme ante el juez. Me vi obligado a pensar en lo que había hecho y en la situación en la que me encontraba. Después de ser liberado, me di cuenta de que había perdido mi ministerio, mi trabajo y tal vez a mi esposa. Recuerdo arrastrarme bajo la mesa del comedor en posición fetal, totalmente solo, a dos mil millas de distancia de mi familia y de todo aquello donde crecí, sintiéndome un completo fracaso.   

El acusador de nuestras almas me seguía repitiendo la misma frase: «¡Mira lo que has hecho! Mira lo que has hecho». Sentía que me invadía la oscuridad, tenía que tomar una decisión: renunciar al llamado que Dios había hecho sobre mi vida o luchar por él. Sentía que mi vida estaba en una «intersección». Podía ir por un camino oscuro o elegir un camino que sería duro, pero en el que estaría siguiendo a Jesús. En ese momento, debajo de esa mesa, entregué mi vida, mis adicciones y mi ira a Dios. No he lidiado con la ira desde el 3 de julio de 2006. 

La mayoría de las cosas fueron restauradas, pero aún estaba herido. El diablo seguía mintiéndome, diciendo: «Has perdido el ministerio. Has decepcionado a mucha gente. Dios no quiere usarte. Eres un desastre».  

Nos mudamos de Illinois a la casa de mi suegro en Arkansas, en un intento por recuperarnos. Pude encontrar trabajo a tiempo completo en una compañía de Fortune 500, lo que fue una gran bendición, y Dios continuó bendiciéndome con ascensos en el trabajo. Con el tiempo, la gente nos animó a Sarah y a mí a volver al ministerio, pero sabíamos que no estábamos listos aún, hasta unos años después, cuando decidimos dedicarnos al ministerio a tiempo parcial como pastores de jóvenes. Sin embargo, al contratar a un nuevo pastor para dirigir nuestra iglesia, no le gustó algunas de las cosas que yo hacía o decía. Mi llamado fue cuestionado, y la confianza de los otros líderes en mí desapareció. 

El diablo se aprovechó de la situación y dijo: «Ves, te lo dije». Me sentí tan herido que acabé dejando la iglesia.  

Sarah decidió asistir a otra iglesia pentecostal que había encontrado, pero yo no quería ir. Sentía que Dios se avergonzaba de mí. Afortunadamente, mi esposa no se dio por vencida. Siguió pidiéndome que la acompañara a la iglesia. Finalmente, cedí y fui, pero me quedé sentado en la parte de atrás. Unas semanas después, un evangelista con dones de profecía y palabras de conocimiento habló en nuestra iglesia. Yo nunca había visto nada semejante y pensé que se trataba de una locura.  

Sin embargo, en medio de su sermón, el evangelista me llamó diciendo: «Tú, el de atrás, el de la camisa de tal color».  

Después de mirar a mi alrededor, me di cuenta de que me estaba hablando a mí. 

«El enemigo te ha estado mintiendo». Dijo: «Y todo lo que te han hablado, lo que han dicho de ti y las cosas que crees son mentira. Has sido llamado al ministerio. Dios tiene una llamado en tu vida, y te está volviendo a llamar». 

El evangelista continuó rápidamente con su predicación, pero yo estaba quebrantado. No podía creer que Dios me amara tanto como para encontrarme en una sala de cuatrocientas personas, llamarme y decirme: «Tienes un llamado». 

En ese momento seguí verdaderamente a Jesús con TODO lo que tenía. Unos meses después fui bautizado en el Espíritu Santo y fui lleno de su poder. Dios ha sido el que ha hecho la diferencia en mi vida. 

Al poco tiempo, Sarah y yo nos mudamos a Iowa donde comencé a servir como pastor de jóvenes y eventualmente me convertí en pastor principal. Mi esposa y yo hemos estado casados casi dieciocho años, y tenemos dos hijos hermosos. A pesar de mí mismo Dios nos está usando, debido a que Jesús hace la diferencia. Estoy muy agradecido por lo que Jesús ha hecho y por la resurrección. Créanme, yo sería el último en decir: «Voy a pararme a predicar frente a un montón de personas» porque el enemigo me dice constantemente que no soy digno. Pero es Dios quien trabaja a través de mí, Él es digno.  

Dios también desea restaurarle, sanarle y liberarle. Si desea esto, haga la siguiente oración conmigo.

Señor Jesús, reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. La Biblia dice que si confieso con mi boca y creo en mi corazón que Jesucristo resucitó de entre los muertos seré salvado. Señor, perdona mis pecados. Creo que Tú eres el Salvador. Sé el Salvador, haz la diferencia en mi vida. Amén.  

Esta travesía ha sido difícil, pero ha sido increíble. ¡Jesús es la diferencia!

Harris Holsapple IV es el pastor principal de la Primera Iglesia de la Biblia Abierta en Cedar Rapids, Iowa. Lidera la iglesia con una visión fresca, con entusiasmo, pasión e ideas creativas para ganar Cedar Rapids y sus alrededores para Cristo. El pastor Harris tiene un corazón deseoso de ver vidas transformadas por el poder del Espíritu Santo y ver a la gente experimentar una nueva vida. Él y su esposa, Sarah, tienen dos hermosos hijos.

Spanish

La Casa de la Esperanza de los Walker

Published

on

En el año 2017, nos pidieron a mi esposo Dyecol y a mí que fuéramos los pastores interinos de la Iglesia de la Biblia Abierta Palabra de Vida en Lehigh Acres, Florida. Poco sabíamos que nuestras dos semanas como pastores interinos se convertirían en siete años y sumando. Después de aceptar el llamado para ser los pastores permanentes, nos trasladamos a Lehigh en septiembre, justo después del paso del huracán Iván. No había electricidad en la ciudad y parecía que nos introducíamos en la oscuridad y el caos. No me di cuenta de que también estábamos adentrándonos en lo que sería el resto de nuestras vidas. 

Taneasha y todas sus hijas, disfrutando del sol.

Dyecol y yo nunca habíamos tenido hijos juntos. Poco después de mudarnos a Lehigh, vimos un anuncio de una agencia de adopción. Dyecol fue a la oficina de la agencia para obtener más información, y no transcurrió mucho tiempo antes de que estuviéramos asistiendo a una clase sobre adopción. El instructor de la clase hizo hincapié en que las posibilidades de adoptar a través del programa de cuidado de crianza serían mucho mayores, y no tardamos en recibir nuestra primera llamada para acoger a una niña de tres años llamada Isabella. Nunca olvidaré cuando vi a aquella niña asustada entrar por nuestra puerta. La tomé en mis brazos, apoyó la cabeza en mi hombro y mi futuro quedó sellado. 

Apenas hacía un mes que teníamos a Isabella cuando recibimos una llamada para una segunda niña, María. Ruby, la hermana de María, se uniría a ella unos meses más tarde y, poco después de Ruby, recibimos una llamada para otra hija, la numero cuatro, nuestra primera recién nacida. Esta bebé solo tenía seis días y había nacido siendo adicta a las drogas. Nos dijeron que sus padres no la querían y nos entusiasmó la idea de que pudiera ser nuestra. La acogimos, la desintoxicamos y ella empezó a desarrollarse. Fue entonces cuando su padre biológico decidió que la quería. La situación se complicó aún más porque nuestras esperanzas de adoptar a las otras niñas se desvanecieron casi al mismo tiempo. Estábamos destrozados. Esta experiencia de saborear la maternidad me convenció de que quería volver a ser madre, pero ser padres de crianza era demasiado difícil. Me dije a mí misma: «¡¡¡Nunca jamás!!!». Hasta que recibí la siguiente llamada. 

A veces Dios te lleva a través de un proceso de pérdida y luego te da una bendición cuando menos lo esperas.

«Sra. Walker, tengo una niña para usted….»  

 «No lo sé, estamos tomando un descanso.» 

 «Sra. Walker, le digo que va a querer a esta niña.» 

(Respiré hondo.) « Está bien.» 

Nuestro asistente social nos trajo a una niña de diez años con unas enormes gafas de abuela, el pelo alborotado y la sonrisa más encantadora. Esa niña entró en nuestras vidas y nos ha cambiado para siempre. Se llama Anna-Tae Walker y es nuestra primera hija adoptiva. Dos meses después, nos presentaron a nuestra hija Heavenly. La amamos desde el momento en que la vimos. A veces, simplemente lo sabes. Le dije a mi esposo: «Ella no se va». Así fue como lo dije, Heavenly Y su hermano Joshua se convirtieron en nuestros hijos a través de la adopción. 

Anna-Tae, la primera hija adoptiva de los Walker

A veces Dios te lleva a través de un proceso de pérdida y luego te da una bendición cuando menos lo esperas. No entendía por qué no pudimos tener a las primeras niñas que intentamos adoptar, pero Dios había dicho: «No». Él sabía quiénes eran nuestros hijos. 

Pese a tener tres hijos adoptados, seguí aceptando nuevas acogidas. Mis primeras experiencias de acogida casi me destrozan, pero a medida que seguía diciendo «sí» a cada niño nuevo, Dios fortalecía mi corazón con Su fuerza. En lugar de encogerme con cada pérdida, mi corazón crece cuando veo la reunificación de familias. Dios me ha dotado de la capacidad de amar y de «perder». 

Una noche, mientras estaba tendida en mi cama, el Señor me dio una palabra: «La Casa de la Esperanza de los Walker». Le dije a mi marido: «Así vamos a llamar a la casa donde criemos a los niños que Dios nos traiga». Empezamos a orar: «Señor, si nos das una casa más grande acogeremos a más niños». En aquel momento, teníamos siete hijos en una casa de tres habitaciones. No pasó mucho tiempo hasta que el Señor nos proporcionó una casa de cuatro habitaciones.  

Dios me ha dotado de la capacidad de amar y de «perder».

Me llamaron casi de inmediato: «Sra. Walker, tenemos un grupo de tres hermanos.»  

«Sabe que tengo siete hijos, ¿verdad?».  

«Sí, Sra. Walker, pero usted ha nacido para esto». 

Enseguida oí la voz del Señor, recordándome mi oración. Él me había dado una casa más grande; estaba obligada a cumplir mi promesa. Así que salimos corriendo y compramos otra litera. 

El cartel colgado en la puerta de los Walker.

Actualmente tenemos diez hijos: tres adoptados y siete acogidos. Todos los días, después del colegio, oigo diez voces a la vez, un hermoso caos. Cada vez que digo en voz alta: «Tengo diez hijos», no lo puedo creer; no porque sea demasiado, sino porque me siento cómoda. Cuando sueño con el futuro, me veo con aún más niños, correteando por una gran propiedad y viniendo a cenar alrededor de nuestra enorme mesa de cocina. He encontrado mi vocación y estoy deseando que Dios nos regale una casa tan grande como mi corazón.  

Mandé hacer un letrero que cuelga en nuestra casa actual: «La Casa de la Esperanza de los Walker». Cuando lo miro, le digo a Dios: «Esto no es todo. Pero por ahora sí lo es». 

Hace siete años, nos mudamos a una ciudad sumida en el caos y la oscuridad. Hoy, vivimos en un hogar de caos y luz. Y mientras observo a mi alrededor la ocupada mesa de mi cocina, nunca me he sentido más entusiasmada con el resto de mi vida. 

Sobre la Autora

Taneasha Walker

Taneasha Walker actualmente pastorea la Iglesia de la Biblia Abierta Palabra de Vida en Lehigh Acres, Florida, junto con su esposo, Dyecol. Ella sirve en la Junta Regional del Sureste como Miembro General. Taneasha ha adquirido experiencia en todas las áreas del ministerio, utilizando este conocimiento para cuidar eficazmentla iglesia local como cuerpo, así como también de los niños que le han sido confiados. Es una apasionada de la oración, aplicándola en cada iniciativa. Durante su tiempo libre, sus pasatiempos incluyen leer, cantar y viajar. 

Continue Reading

Featured Articles

UN TAPIZ FINAMENTE TEJIDO:  La Biblia Abierta de Trinidad y Tobago celebra setenta años de ministerio

Published

on

Las Iglesias Estándar de la Biblia Abierta de Trinidad y Tobago (OBSCTT, por sus siglas en inglés) conmemoran en 2024 su aniversario de platino: Setenta años de fe, fortaleza y comunidad. La historia de la Biblia Abierta de Trinidad y Tobago se desarrolla simbólicamente como un tapiz finamente tejido, en el que se mezclan diversos hilos y patrones vibrantes y complejos para formar una hermosa obra de arte. Durante siete décadas, Dios ha tejido la historia de OBSCTT, mezclando hábilmente elementos como los misioneros, el alcance innovador, la oración poderosa, un discipulado unificado, la acogida del avivamiento y el pueblo vibrante de Trinidad y Tobago. Cada hilo, aunque parezca insignificante, desempeña un papel distintivo que contribuye al magnífico tapiz de su trayectoria. 

La República de Trinidad y Tobago, ubicada en el Mar Caribe Sur, cuenta con una rica diversidad cultural y religiosa que refleja influencias africanas, indias, europeas, chinas y de otros lugares. Allí se practican creencias cristianas, hindúes, musulmanas e indígenas. A pesar de la pequeña extensión geográfica de Trinidad y Tobago y de su población de tan sólo un millón cuatrocientos mil habitantes, la influencia de la Biblia Abierta ha dejado un impacto significativo tanto a nivel nacional como mundial, al contribuir a los ámbitos social, cívico y al de la asistencia médica de Trinidad y Tobago (un ejemplo fundamental es la fundación del Centro Médico Acrópolis). La OBSCTT cuenta con casi cien iglesias, numerosas guarderías, un colegio secundario privado, INSTE, y un instituto bíblico con tres sedes.     

Los miembros de la iglesia de la Biblia Abierta adoran juntos mientras celebran su 70 aniversario

Desde sus inicios en 1956, bajo la dirección de los misioneros Kaare y Jean Wilhelmsen, la OBSCTT hizo hincapié en el alcance global. Las iglesias de Trinidad y Tobago, que comenzaron su labor en el país vecino de Granada en 1971, fueron expandiendo su alcance en forma contínua hasta llegar a plantar iglesias en Sudamérica, Norteamérica, África y Europa. Trinidad y Tobago es también la sede de la Escuela de Liderazgo Global (SGL) de Misiones Globales. Los fundadores de la OBSCTT estaban llenos de celo misionero e implantaron esta pasión en el ADN de las iglesias. Hoy en día, es una parte vital de su identidad.   

Desde la familia Wilhelmsen, los primeros misioneros, hasta la actual familia Lumbard, treinta y ocho misioneros de la Biblia Abierta han servido en las islas. Estos misioneros fundaron una base sólida y equiparon a líderes locales competentes. Hoy en día, la relación entre los líderes locales con las Misiones Globales de la Biblia Abierta es una asociación de colaboración única. Esta colaboración y sentido de unidad fue parte de los cimientos establecidos por los misioneros desde el principio.  El Dr. Don Bryan y su esposa Ruth fueron misioneros en la época en que se fundó La Biblia Abierta en Trinidad y Tobago (1956-1970). El Dr. Bryan habló de cómo la unidad fue clave para el éxito de la Biblia Abierta en Trinidad. A través de la oración, las iglesias y los misioneros trabajaron juntos como un equipo «para que el diablo no pudiera dividirnos».  

La oración fue el valor unificador y cimentador de las iglesias. En especial, en la iglesia de San Fernando las reuniones de oración de los Movedores de Montañas de los jueves por la mañana hacían resonar las palabras de Hechos 19:11: «Dios hacía milagros extraordinarios…». (NVI). Los milagros fueron la norma, transformaron vidas al abrir los ojos de los ciegos y expulsar demonios.  La poderosa proclamación del Evangelio y la evidente presencia de Dios llevaron a menudo a familias enteras a entregar sus vidas a Cristo, lo que trajo consigo un crecimiento explosivo. Setenta años después, los poderes de las tinieblas persisten, pero siguen siendo confrontados en los servicios de oración de muchas iglesias. 

4800 miembros de la iglesia Biblia Abierta marchan por las calles de San Fernando para conmemorar 70 años

Los misioneros, reconociendo el valor que los trinitenses atribuían a la educación, vieron una oportunidad para el Reino y crearon en 1967 la Escuela Secundaria de la Biblia Abierta (OBHS, por sus siglas en inglés), que hacía hincapié en el desarrollo académico y espiritual de un alumnado de diversas religiones. Llegó un momento en que la matrícula de la OBHS era la mayor de la historia de las escuelas privadas de la isla.  

El Seminario de la Biblia Abierta de Trinidad (OBIT, por sus siglas en inglés), fundado en 1956, sigue formando a líderes cristianos para ministerios pastorales, misioneros y de evangelización. El seminario incorpora una formación teológica y práctica única que constituye un motor para la evangelización y el discipulado. En sus inicios, los equipos de estudiantes se desplazaban cada jueves a las zonas periféricas para poner en práctica lo aprendido en la escuela bíblica. Allí celebraron reuniones al aire libre, se pusieron en contacto e instruyeron a los asistentes de los Movedores de Montañas, reunieron a otros e iniciaron escuelas dominicales, y bautizaron a nuevos creyentes. Su «práctica» del ministerio comenzó a dar a luz nuevas iglesias, ¡y cinco de las primeras seis iglesias de la OBSCTT fueron fundadas por los propios estudiantes mientras aún estaban en la escuela!  

Miembros de la Iglesia de todas las edades marchan juntos con alegría

Al igual que hay muchos misioneros de la Biblia Abierta entretejidos en el tapiz de la OBSCTT, así Trinidad y Tobago está entretejida en los tapices de los propios misioneros, dejando una huella indeleble en sus vidas. No fue sólo la magnífica comida de las islas lo que les impresionó. Más importante aún, fueron las relaciones que entablaron allí las que dieron forma a los misioneros. Si bien muchos de los siguientes misioneros se han unido a la «gran nube de testigos», otros nos cuentan algunas de sus historias (haga clic en los enlaces para ver los vídeos de las entrevistas): Kaare y Jean Wilhelmsen, Minnie Bruns, Don y Ruth Bryan, A.E. y Ginny Mitchell, Margaret Crandall, Dora Turner, William y Donna Whitlow, Robert y Wanda Moon, Ed y Betty Wood, Weldon y Rosetta Davis, Melvin y Barbara Kelderman, Tom y Helen Clark, Clayton y Suzanne Crymes, Leona Janzen (Venditti), John y Nadine Simmons, Phil y Priscilla Newell, Dan y Mardell LeLaCheur, Harvey y Alys Klapstein, Grant y Miriam Sickles, y Mike y Pamela Lumbard. 

Los hilos más vibrantes y prominentes en el tapiz que Dios está tejiendo en las Iglesias de la Biblia Abierta de Trinidad y Tobago son los propios nacionales. El principio de 2 Timoteo 2:2 de encargar la obra a personas idóneas que la transmitirán a otros ha sido clave para el crecimiento y la expansión continuos. Son demasiados nombres para mencionarlos a todos, pero he aquí sólo algunos de los ministros locales que han dirigido con distinción a lo largo de los años: Reverendos Dr. Benjamín Agard, Charles y Charmaine Alexis, Keith Armoogan, Desmond Austin, Carlyle Chankersingh, Munroe Cox, Vicram Hajaree, Leroy Haynes, Dr. Andy y Ann Marie Homer, Benjamín Hunte, Calbert Mark, Romaish Mohan, Raule Reid, Cecil y Debbie Quamina, Errol Ramdass, Fitzroy Griffith, Jr. y Junior Yuille. 

El Rev. Dr. Benjamín Agard, Anciano-director nacional de la OBSCTT, da merito a la predicación, desde los primeros días hasta ahora, del evangelio de Cristo y de este crucificado, como la clave del crecimiento numérico y espiritual a lo largo de la historia de la OBSCTT. El enfoque del mensaje de la cruz sigue siendo fundamental para su identidad. La ministra Ann Marie Homer lo resumió así: «El solo hecho de que usted pueda entrar en cualquier iglesia de la Biblia Abierta un domingo por la mañana y escuchar el verdadero evangelio de Jesucristo predicado, constituye un gran logro. No nos hemos desviado». 

Setenta años después, en esta celebración de su jubileo de platino, nos unimos a las Iglesias Estándar de la Biblia Abierta de Trinidad y Tobago para mirar hacia atrás, al tapiz que Dios ha tejido a través de ellos y celebrar Su buena obra. Hoy, la historia de la OBSCTT no sólo llega a las islas de Trinidad y Tobago, sino que se extiende hasta los confines de la tierra. Como dice el Salmo 2:8: «Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra.» (RVR-60). Qué herencia tan increíble y qué legado tan rico: ¡sólo podemos imaginar lo que Dios hará a continuación! 

Sobre la autora

Tammy Swailes

¡Tammy Swailes es una apasionada de la educación cristiana multicultural, por lo que trabajar con el Seminario Bíblico Global INSTE para discipular y equipar a los líderes en toda Europa y más allá encaja a la perfección! Tammy ha vivido en Europa desde 1999 (primero en Hungría y ahora en Ucrania). Antes de eso, vivió en Japón, así como en Spokane, Washington. En la actualidad se desempeña como directora regional de INSTE en Europa, colaborando con los programas de INSTE en cinco idiomas. Tammy tiene una licenciatura en Misiones y otra en Educación Cristiana, y una maestría en Estudios Interculturales. Algunas de las cosas que más le gustan a Tammy son la fotografía, el buen café, las experiencias multiculturales y el perrito Yorkie de la familia.

Continue Reading

Featured Articles

Misión de Multiplicación

Published

on

En Mateo 16:18, cuando Jesús dijo: «… Edificaré mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella», estaba haciendo una declaración de que Su Iglesia iba a ser una fuerza imparable para el reino de Dios. Su Iglesia se expandiría y multiplicaría, y nada (ni la muerte, ni el infierno, ni la tumba) podría apartarla de su destino. 

Ahora somos nosotros las personas que Él utiliza, a través del poder del Espíritu Santo, para llevar a cabo Su misión para un tiempo como éste. 

Hace algunos meses, escuché una cita del autor Grant Skeldon que me impresionó. La cita decía algo así «El enemigo quiere dividir a la Iglesia. La Iglesia está muy ocupada tratando de sumar. Sin embargo, Jesús quiere que la Iglesia se multiplique». Dios ya me había estado hablando y despertando en mí esta pasión por la multiplicación, y la cita resonó en mi espíritu. 

Es cierto, Satanás no quiere una Iglesia unida porque sabe que cuando nos unimos, nos convertimos en la fuerza imparable de la que habló Jesús. Por lo tanto, su plan es tratar de dividir a la gente. Su intención es crear celos, animosidad, murmuraciones y chismes entre nuestros pastores, las iglesias y ciudades, quitándole poder al pueblo de Dios. 

Esto es lo que yo añadiría a la cita matemática de Skeldon: El mundo quiere substraer a la Iglesia. Hoy en día, la cultura nos muestra múltiples intentos de silenciar la voz y los valores de la Iglesia. Vemos cómo el mundo intenta borrar la misión que Dios nos ha encomendado y el impacto que ejercemos, intentando eliminar nuestra influencia presentando a la Iglesia como irrelevante e intolerante. 

Muy a menudo, las iglesias desvían su atención, enfocándose en tratar de sumar unas cuantas personas más, añadir unos cuantos proyectos más, añadir unos cuantos programas de alcance, añadir unos pocos dólares más, añadir unos cuantos bautismos más. Algunas veces quedamos presos en una mentalidad de supervivencia, pensando: «Vamos, sobrevivamos un domingo más». 

Jesús declaró que Su Iglesia no sólo sobreviviría, sino que florecería y se multiplicaría. Esta afirmación se encuentra tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamentos: El reino de Dios y su Iglesia están destinados a multiplicarse, equipados y empoderados para ello. Desde el principio se da un mandato que conlleva una promesa, Dios bendice a la humanidad diciendo: «Sean fructíferos y multiplíquense» (Génesis 1:28, NTV). Esas palabras se repiten y resuenan a través de las páginas de las Escrituras. 

En la Convención Nacional de Dallas, cuando la Biblia Abierta entraba en una nueva etapa, la orden que percibí de parte de Dios en mi espíritu fue un llamado de alerta. La Biblia Abierta ha consistido en abrazar y perseguir lo que Dios ha querido para nosotros, alcanzar aquello para lo que hemos sido alcanzados, vivir lo que está en el ADN de nuestro movimiento. Podríamos, como comunidad y red de iglesias, creer juntos que Dios quiere multiplicar Su reino a través de cada iglesia local, cada ministro, todos nuestros distritos y regiones, a nivel nacional y mundial. 

Los líderes de la Biblia Abierta están determinados y motivados a servir a nuestras iglesias locales y ver los ministerios multiplicarse, entendiendo que a medida que lo hacen, experimentamos todos en conjunto la promesa de Dios de la multiplicación. 

Durante las próximas semanas y meses escuchará más acerca de cómo esta palabra de Dios puede ser experimentada de manera práctica. Juntos, de acuerdo y en armonía, emprendemos la «Misión de Multiplicación».  Creemos que en los próximos años veremos a Dios multiplicar Su Reino en sus iglesias y ministerios. Además, lo veremos multiplicar: el número de líderes y ministros de la Biblia Abierta, las almas salvadas, los discípulos en formación, las iglesias fundadas y adoptadas, y la próxima generación emergiendo y abriéndose paso hacia su destino. ¿Unirá su fe y sus oraciones a las nuestras, creyendo que el llamado de Dios es que Biblia Abierta sea «fructífera y se multiplique»? 

«Asegúrate de obedecer todos los mandatos que te entrego hoy. Entonces VIVIRÁS y te MULTIPLICARÁS, y ENTRARÁS en la tierra que el Señor juró dar a tus antepasados y la POSEERÁS». (Deuteronomio 8:1 NTV, énfasis añadido). 


Michael Nortune

Michael Nortune es presidente de las Iglesias de la Biblia Abierta. Ha ministrado fielmente en la iglesia local durante treinta y cinco años. Desde sus comienzos como conserje y jardinero hasta pastor principal de Life Church en Concord, California. Michael a lo largo de su ministerio ha tenido la oportunidad de adquirir experiencia en todas las funciones dentro de la iglesia. No sólo tiene experiencia práctica a nivel local, sino que también ha liderado en las Iglesias de la Biblia Abierta a nivel distrital, regional y nacional. 

Continue Reading

Follow Us

Subscribe to the Message