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Nuestra Navidad en Camboya

por Som Rasavanh  


Cada vez que mis recuerdos de Facebook aparecen en diciembre, recordándome las fotos que publicamos cuando estuvimos en Camboya en la Navidad del 2016 me produce alegría. El aroma de las flores tropicales, el del hibisco y el de la ciruela persisten en mis recuerdos. Me encanta ver las fotos de nuestras dos niñas, Victoria y Sarah, jugando con los pollitos que criaron Ly y Sarin Mak, directores del LifeSong Learning Center (LLC).

Otra de las fotos favoritas es la de las niñas con los jóvenes del LLC con un pie de foto que dice: «¡Está claro, aqui Sarah es la favorita!». Aunque el viaje fue hace cinco años, no parece que haya pasado tanto tiempo. Tal vez todavía esté fresco en mi memoria y en mi corazón, porque cada año, cuando mi marido y yo volvemos a considerar la posibilidad de realizar un viaje al extranjero, específicamente al sudeste asiático, estamos convencidos de que el LifeSong Learning Center de Camboya será una de nuestras paradas frecuentes. 

Victoria y Sarah están rodeadas de niñas. Sarah es la chica más alta de la primera fila. Victoria está en la parte de atrás.

Para describir un poco el contexto, mi marido, Boun, fue uno de los siete hombres de la Iglesia LifeSong de la Biblia Abierta en Des Moines, Iowa, que participaron en un viaje misionero de corta duración a Camboya en el otoño de 2007. Los hombres visitaron algunos lugares destacados, recorrieron las aldeas y oraron por los lugareños. Utilizaron parte del dinero recaudado por nuestra iglesia para construir un área de juegos para una de las escuelas. No recuerdo todos los detalles, pero fue después de ese viaje cuando comenzó la visión de LLC. Recuerdo que me preguntaba cómo nuestra pequeña iglesia podía recaudar suficiente dinero para comenzar una escuela. Mirando hacia atrás, veo lo pequeña que era mi fe. Hoy LLC es otra confirmación de lo grande que es nuestro Dios. Como dijo Jesús en Marcos 10:27 (RVR60)«Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios». 

Ly y Sarin son como un hermano y una hermana para mi familia. Mi marido y yo nos referimos a ellos como tales; nuestros hijos los llaman tía y tío. Cuando los Maks se trasladaron a Camboya para supervisar la construcción de la nueva escuela, siempre estuvo en los planes que los viéramos personalmente.

La Rasavanh familia: (fdesde la izquierda) Boun, Som, Victoria, y Sarah.

El reencuentro con Ly y Sarin en el 2016 fue tan maravilloso como lo esperaba. Lo mejor de todo fue que nuestras dos hijas pudieron acompañarnos. Habíamos viajado específicamente durante sus vacaciones de invierno para que pudieran venir. Victoria, la mayor, estaba en el último año de la Universidad Estatal de Iowa en Ames y Sarah, la menor, en el segundo año de secundaria.  

La noche que llegamos a Phnom Penh cenamos a la 1:00 a.m. hora local, lo que es una comida un poco tarde para la gente de Iowa. Antes de salir de viaje, Sarin le había preguntado a mi marido qué le gustaría comer durante su estadía en Camboya. Él le respondió nombrando unas cuantas frutas tropicales que estaba ansioso de comer. «Pedid y recibiréis» (Mateo 7:7). Sarin tenía sus frutas tropicales en fila. ¡La primera noche a eso de las 2 de la madrugada las probamos todas! 

Llegamos a Camboya sólo unos días antes de Navidad, listos para ponernos manos a la obra en todo lo que Ly y Sarin nos tenían preparado para el día de Navidad. Para nuestra sorpresa, habían planeado un divertido viaje de unos días a Siem Riep, a unas seis horas en automóvil desde Phnom Penh, para comer, ir de compras y hacer turismo. ¡Nada entusiasma más a las chicas que ir de compras! Por nuestra parte estábamos muy agradecidos de poder pasar este tiempo juntos con los Maks para ponernos al día antes de ir a LLC.  

Habría esperado que los Maks estuvieran un poco estresados por la planificación del evento del día de Navidad o que estuvieran enviando mensajes de texto y llamando a la gente para coordinar los últimos detalles, pero no percibí nada de eso. Estaban tranquilos y atentos a nosotros, es una de las muchas razones por las que los admiro tanto. Están tan arraigados en su fe. Confían en que Dios tiene el control. 

Al despertarme en la mañana de Navidad con las hermosas imágenes y sonidos de más de 800 niños recorriendo el Centro, me sentí igual como una niña descubriendo muchos regalos bajo el árbol en la mañana de Navidad, sólo que mejor. El evento del día de Navidad de LLC fue todo lo que había imaginado y mucho más. 

La noche anterior, la de Nochebuena, varios voluntarios se quedaron despiertos hasta pasada la medianoche, terminando la decoración y la preparación de la comida y los regalos. Ly y Sarin no pudieron dormir más que un par de horas esa noche, si es que durmieron.

Cientos de niños de los pueblos de los alrededores asisten a un programa navideño que incluye música, danzas y representaciones. 

Nos sorprendió saber que, al parecer, los niños del pueblo son madrugadores. Empezaron a llegar al centro a las 6 de la mañana. Afortunadamente, los Maks ya son expertos. Han preparado a líderes jóvenes y a una docena de amigos de la ciudad para que sean voluntarios cada año. Su equipo manejó una multitud de 1.000 personas con facilidad, un espectáculo increíble de ver. El escenario estaba decorado con orquídeas frescas y adornos navideños. Los niños disfrutaron de los típicos programas navideños, música, canciones y danzas, y una breve representación de María y el niño Jesús en el establo.  

Cuando llegó el momento de repartir los paquetes de regalos, Ly y Sarin se aseguraron de que ningún niño se quedara atrás. A cada uno se le entregó un paquete con un nuevo uniforme escolar, material para la escuela y una bolsa de almuerzo preparada con cariño. Las bolsas de almuerzo contenían un emparedado, un postre y una botella de agua. Al principio me sorprendió que los niños no se lanzaran de inmediato a sus bolsas de almuerzo para devorar sus golosinas, pero luego me enteré de que la mayoría de ellos querían llevarse sus bolsas a casa para compartirlas con sus familias. 

Boun, Victoria, Sarah y yo tuvimos muchas oportunidades de ayudar a repartir los paquetes de regalo y las bolsas de almuerzo y de posar para las fotos. Fue un día lleno de tanto gozo y bendición para todos, ¡lleno de caras alegres y sonidos de algarabía! Mi corazón estaba tan satisfecho y mi espíritu en la gloria. Estaba muy agradecida de que mi marido y yo pudiéramos participar en el evento y, lo que es más importante, de que nuestras hijas formaran parte de este proyecto tan único. 

El viaje fue una lección de humildad para nuestras dos hijas. Les ayudó a entender la alegría de dar y servir en cualquier capacidad y les mostró que podían brindar mucha alegría a los demás. Después, Sarah se unió al equipo de adoración de la iglesia LifeSong y comenzó a ayudar en la escuela dominical, cuando su horario se lo permite.

Ella cuenta su experiencia: 

Por aquel entonces, acababa de cumplir 16 años. Era joven y no tenía mucho interés en Dios; quizá incluso era escéptica con respecto a Él. Sabía que nuestra iglesia llevaba a cabo estos programas [en Camboya] y que seguíamos haciendo donaciones para esta causa, pero ahí llegó mi contribución. Cuando fuimos a Camboya, pude ser testigo del trabajo de la iglesia, en realidad de Dios, delante de mis propios ojos. Creo que después de pasar tanto tiempo con los otros niños y ver cómo se realizaban los preparativos, pude entender mejor cómo trabaja Dios en todos y en cada uno de los individuos. Lo que a estos niños les faltaba en recursos estaba, en cambio, lleno del amor y la fuerza de Dios. Yo misma pude verlo. En Estados Unidos pensamos que estas personas tienen tan poco, que son tan pobres, pero ellos mismos no lo ven así. Para ellos, lo que Dios les ha dado es suficiente, y están muy agradecidos por ello. Definitivamente cambió mi forma de apreciar las pequeñas alegrías de la vida y de reconocer que me fueron dadas por Dios.

Estas adorables niñas sostienen sus nuevos tesoros.

Victoria se convirtió en ingeniera voluntaria de luz y sonido para la iglesia. Puedo ver a ambas chicas yendo a otros viajes misioneros a corto plazo en el futuro. 

Aunque Ly y Sarin no mostraron signos de estrés, está claro que sus programas navideños anuales requieren mucho trabajo y mucho amor. Literalmente, se necesita un pueblo para cocinar 1.000 comidas, empaquetar 1.000 regalos y coordinar todo un programa. Sé que Ly y Sarin han dicho esto antes, pero realmente no podrían haber tenido éxito sin mucha oración, sin el apoyo financiero y físico del ejército de Dios en todo el mundo. He participado en la recaudación de fondos aquí en los Estados Unidos para este evento anual de Navidad en Camboya desde el inicio de este ministerio, y cada año el número de niños que asisten ha aumentado.  

Al principio nuestro objetivo era recaudar diez dólares por niño para cubrir el costo de un uniforme escolar, material de escuela y un pequeño almuerzo para cada uno de los niños. Creo que fue el segundo año cuando el número de niños que participaron aumentó a 300, y después perdimos prácticamente la cuenta. En el 2016, el año en que participamos, Ly y Sarin reportaron alrededor de 900 participantes. 

Mientras escribo este artículo, la iglesia LifeSong se está preparando para recaudar fondos para la Navidad de Camboya 2021. Con la situación de COVID, el plan del programa de Navidad para este año todavía no está claro, pero los Maks y su equipo ministerial siempre encuentran formas creativas de llegar a los niños y sus familias en las aldeas. Diez dólares (que equivalen a dos cafés de Starbucks) podrían ayudar a pagar el uniforme escolar de un niño, el material escolar suficiente para todo un año y una buena comida que los estudiantes puedan compartir con sus familias. Para muchos de ellos, este es su primer encuentro en el que han experimentado el amor de Dios. 

Dios está haciendo un trabajo increíble en Camboya. Me siento bendecida más allá de las palabras por haber visto este ministerio en progreso. Si alguna vez quieres participar a través de la oración o el apoyo financiero o si Dios te está llamando a estar en la primera línea, estoy segura de que Ly y Sarin te recibirían con el corazón abierto.

Para conocer más sobre el ministerio de los Maks o para hacer una donación, diríjase a: www.openbible.org/mission/global-outreach/missionaries

Sobre la Autora


Som Rasavanh vive en Ankeny (Iowa) y trabaja como Directora de Desarrollo de Aplicaciones Informáticas en ITS Inc. (SHAZAM). Ella y su familia son miembros de la Iglesia LifeSong de la Biblia Abierta en Des Moines, Iowa, desde hace mucho tiempo,  donde Som es actualmente miembro de la junta directiva. Som y su marido, Boun, tienen dos hijas, Victoria y Sarah. Victoria se trasladó fuera del estado por motivos de trabajo, pero encontrará que Boun y Sarah forman parte a menudo del equipo de alabanza los domingos.

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