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Nuestra Navidad en Camboya

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por Som Rasavanh  

Cada vez que mis recuerdos de Facebook aparecen en diciembre, recordándome las fotos que publicamos cuando estuvimos en Camboya en la Navidad del 2016 me produce alegría. El aroma de las flores tropicales, el del hibisco y el de la ciruela persisten en mis recuerdos. Me encanta ver las fotos de nuestras dos niñas, Victoria y Sarah, jugando con los pollitos que criaron Ly y Sarin Mak, directores del LifeSong Learning Center (LLC).

Otra de las fotos favoritas es la de las niñas con los jóvenes del LLC con un pie de foto que dice: «¡Está claro, aqui Sarah es la favorita!». Aunque el viaje fue hace cinco años, no parece que haya pasado tanto tiempo. Tal vez todavía esté fresco en mi memoria y en mi corazón, porque cada año, cuando mi marido y yo volvemos a considerar la posibilidad de realizar un viaje al extranjero, específicamente al sudeste asiático, estamos convencidos de que el LifeSong Learning Center de Camboya será una de nuestras paradas frecuentes. 

Victoria y Sarah están rodeadas de niñas. Sarah es la chica más alta de la primera fila. Victoria está en la parte de atrás.

Para describir un poco el contexto, mi marido, Boun, fue uno de los siete hombres de la Iglesia LifeSong de la Biblia Abierta en Des Moines, Iowa, que participaron en un viaje misionero de corta duración a Camboya en el otoño de 2007. Los hombres visitaron algunos lugares destacados, recorrieron las aldeas y oraron por los lugareños. Utilizaron parte del dinero recaudado por nuestra iglesia para construir un área de juegos para una de las escuelas. No recuerdo todos los detalles, pero fue después de ese viaje cuando comenzó la visión de LLC. Recuerdo que me preguntaba cómo nuestra pequeña iglesia podía recaudar suficiente dinero para comenzar una escuela. Mirando hacia atrás, veo lo pequeña que era mi fe. Hoy LLC es otra confirmación de lo grande que es nuestro Dios. Como dijo Jesús en Marcos 10:27 (RVR60)«Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios». 

Ly y Sarin son como un hermano y una hermana para mi familia. Mi marido y yo nos referimos a ellos como tales; nuestros hijos los llaman tía y tío. Cuando los Maks se trasladaron a Camboya para supervisar la construcción de la nueva escuela, siempre estuvo en los planes que los viéramos personalmente.

La Rasavanh familia: (fdesde la izquierda) Boun, Som, Victoria, y Sarah.

El reencuentro con Ly y Sarin en el 2016 fue tan maravilloso como lo esperaba. Lo mejor de todo fue que nuestras dos hijas pudieron acompañarnos. Habíamos viajado específicamente durante sus vacaciones de invierno para que pudieran venir. Victoria, la mayor, estaba en el último año de la Universidad Estatal de Iowa en Ames y Sarah, la menor, en el segundo año de secundaria.  

La noche que llegamos a Phnom Penh cenamos a la 1:00 a.m. hora local, lo que es una comida un poco tarde para la gente de Iowa. Antes de salir de viaje, Sarin le había preguntado a mi marido qué le gustaría comer durante su estadía en Camboya. Él le respondió nombrando unas cuantas frutas tropicales que estaba ansioso de comer. «Pedid y recibiréis» (Mateo 7:7). Sarin tenía sus frutas tropicales en fila. ¡La primera noche a eso de las 2 de la madrugada las probamos todas! 

Llegamos a Camboya sólo unos días antes de Navidad, listos para ponernos manos a la obra en todo lo que Ly y Sarin nos tenían preparado para el día de Navidad. Para nuestra sorpresa, habían planeado un divertido viaje de unos días a Siem Riep, a unas seis horas en automóvil desde Phnom Penh, para comer, ir de compras y hacer turismo. ¡Nada entusiasma más a las chicas que ir de compras! Por nuestra parte estábamos muy agradecidos de poder pasar este tiempo juntos con los Maks para ponernos al día antes de ir a LLC.  

Habría esperado que los Maks estuvieran un poco estresados por la planificación del evento del día de Navidad o que estuvieran enviando mensajes de texto y llamando a la gente para coordinar los últimos detalles, pero no percibí nada de eso. Estaban tranquilos y atentos a nosotros, es una de las muchas razones por las que los admiro tanto. Están tan arraigados en su fe. Confían en que Dios tiene el control. 

Al despertarme en la mañana de Navidad con las hermosas imágenes y sonidos de más de 800 niños recorriendo el Centro, me sentí igual como una niña descubriendo muchos regalos bajo el árbol en la mañana de Navidad, sólo que mejor. El evento del día de Navidad de LLC fue todo lo que había imaginado y mucho más. 

La noche anterior, la de Nochebuena, varios voluntarios se quedaron despiertos hasta pasada la medianoche, terminando la decoración y la preparación de la comida y los regalos. Ly y Sarin no pudieron dormir más que un par de horas esa noche, si es que durmieron.

Cientos de niños de los pueblos de los alrededores asisten a un programa navideño que incluye música, danzas y representaciones. 

Nos sorprendió saber que, al parecer, los niños del pueblo son madrugadores. Empezaron a llegar al centro a las 6 de la mañana. Afortunadamente, los Maks ya son expertos. Han preparado a líderes jóvenes y a una docena de amigos de la ciudad para que sean voluntarios cada año. Su equipo manejó una multitud de 1.000 personas con facilidad, un espectáculo increíble de ver. El escenario estaba decorado con orquídeas frescas y adornos navideños. Los niños disfrutaron de los típicos programas navideños, música, canciones y danzas, y una breve representación de María y el niño Jesús en el establo.  

Cuando llegó el momento de repartir los paquetes de regalos, Ly y Sarin se aseguraron de que ningún niño se quedara atrás. A cada uno se le entregó un paquete con un nuevo uniforme escolar, material para la escuela y una bolsa de almuerzo preparada con cariño. Las bolsas de almuerzo contenían un emparedado, un postre y una botella de agua. Al principio me sorprendió que los niños no se lanzaran de inmediato a sus bolsas de almuerzo para devorar sus golosinas, pero luego me enteré de que la mayoría de ellos querían llevarse sus bolsas a casa para compartirlas con sus familias. 

Boun, Victoria, Sarah y yo tuvimos muchas oportunidades de ayudar a repartir los paquetes de regalo y las bolsas de almuerzo y de posar para las fotos. Fue un día lleno de tanto gozo y bendición para todos, ¡lleno de caras alegres y sonidos de algarabía! Mi corazón estaba tan satisfecho y mi espíritu en la gloria. Estaba muy agradecida de que mi marido y yo pudiéramos participar en el evento y, lo que es más importante, de que nuestras hijas formaran parte de este proyecto tan único. 

El viaje fue una lección de humildad para nuestras dos hijas. Les ayudó a entender la alegría de dar y servir en cualquier capacidad y les mostró que podían brindar mucha alegría a los demás. Después, Sarah se unió al equipo de adoración de la iglesia LifeSong y comenzó a ayudar en la escuela dominical, cuando su horario se lo permite.

Ella cuenta su experiencia: 

Por aquel entonces, acababa de cumplir 16 años. Era joven y no tenía mucho interés en Dios; quizá incluso era escéptica con respecto a Él. Sabía que nuestra iglesia llevaba a cabo estos programas [en Camboya] y que seguíamos haciendo donaciones para esta causa, pero ahí llegó mi contribución. Cuando fuimos a Camboya, pude ser testigo del trabajo de la iglesia, en realidad de Dios, delante de mis propios ojos. Creo que después de pasar tanto tiempo con los otros niños y ver cómo se realizaban los preparativos, pude entender mejor cómo trabaja Dios en todos y en cada uno de los individuos. Lo que a estos niños les faltaba en recursos estaba, en cambio, lleno del amor y la fuerza de Dios. Yo misma pude verlo. En Estados Unidos pensamos que estas personas tienen tan poco, que son tan pobres, pero ellos mismos no lo ven así. Para ellos, lo que Dios les ha dado es suficiente, y están muy agradecidos por ello. Definitivamente cambió mi forma de apreciar las pequeñas alegrías de la vida y de reconocer que me fueron dadas por Dios.

Estas adorables niñas sostienen sus nuevos tesoros.

Victoria se convirtió en ingeniera voluntaria de luz y sonido para la iglesia. Puedo ver a ambas chicas yendo a otros viajes misioneros a corto plazo en el futuro. 

Aunque Ly y Sarin no mostraron signos de estrés, está claro que sus programas navideños anuales requieren mucho trabajo y mucho amor. Literalmente, se necesita un pueblo para cocinar 1.000 comidas, empaquetar 1.000 regalos y coordinar todo un programa. Sé que Ly y Sarin han dicho esto antes, pero realmente no podrían haber tenido éxito sin mucha oración, sin el apoyo financiero y físico del ejército de Dios en todo el mundo. He participado en la recaudación de fondos aquí en los Estados Unidos para este evento anual de Navidad en Camboya desde el inicio de este ministerio, y cada año el número de niños que asisten ha aumentado.  

Al principio nuestro objetivo era recaudar diez dólares por niño para cubrir el costo de un uniforme escolar, material de escuela y un pequeño almuerzo para cada uno de los niños. Creo que fue el segundo año cuando el número de niños que participaron aumentó a 300, y después perdimos prácticamente la cuenta. En el 2016, el año en que participamos, Ly y Sarin reportaron alrededor de 900 participantes. 

Mientras escribo este artículo, la iglesia LifeSong se está preparando para recaudar fondos para la Navidad de Camboya 2021. Con la situación de COVID, el plan del programa de Navidad para este año todavía no está claro, pero los Maks y su equipo ministerial siempre encuentran formas creativas de llegar a los niños y sus familias en las aldeas. Diez dólares (que equivalen a dos cafés de Starbucks) podrían ayudar a pagar el uniforme escolar de un niño, el material escolar suficiente para todo un año y una buena comida que los estudiantes puedan compartir con sus familias. Para muchos de ellos, este es su primer encuentro en el que han experimentado el amor de Dios. 

Dios está haciendo un trabajo increíble en Camboya. Me siento bendecida más allá de las palabras por haber visto este ministerio en progreso. Si alguna vez quieres participar a través de la oración o el apoyo financiero o si Dios te está llamando a estar en la primera línea, estoy segura de que Ly y Sarin te recibirían con el corazón abierto.

Para conocer más sobre el ministerio de los Maks o para hacer una donación, diríjase a: www.openbible.org/mission/global-outreach/missionaries

Sobre la Autora

Som Rasavanh vive en Ankeny (Iowa) y trabaja como Directora de Desarrollo de Aplicaciones Informáticas en ITS Inc. (SHAZAM). Ella y su familia son miembros de la Iglesia LifeSong de la Biblia Abierta en Des Moines, Iowa, desde hace mucho tiempo,  donde Som es actualmente miembro de la junta directiva. Som y su marido, Boun, tienen dos hijas, Victoria y Sarah. Victoria se trasladó fuera del estado por motivos de trabajo, pero encontrará que Boun y Sarah forman parte a menudo del equipo de alabanza los domingos.

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Belleza entre las cenizas:  Dios obra en medio de los incendios de Spokane 

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El 1 de agosto de 2026, tres incendios forestales que avanzaban a gran velocidad, avivados por una combinación de fuertes vientos y condiciones de sequía peligrosa, arrasaron la zona de Spokane. Los incendios de Old Trails, Autumn Lane y Fairview, agrupados bajo el nombre de «Complejo de Spokane», dañaron o destruyeron cientos de viviendas y otras estructuras, y obligaron a miles de personas a evacuar.  

Siete iglesias de la Biblia Abierta y otras iglesias afiliadas a la Biblia Abierta atienden a comunidades en toda el área de Spokane, y todas se vieron afectadas de alguna manera por los incendios. Sin embargo, tres de ellas se encontraron en la trayectoria directa del incendio más destructivo: El incendio Old Trails. Las iglesias Turning Point y Foundation fueron sometidas a una orden de evacuación de nivel 3, lo que obligó a desplazar a los miembros de sus comunidades, mientras que la iglesia Riverside Real Life perdió su edificio por completo. Los pastores de Turning Point y Riverside cuentan lo que vivieron mientras el fuego arrasaba sus comunidades y cómo, en medio de una pérdida tremenda, vieron a Dios proveer a través de la generosidad, las oraciones y el apoyo práctico de la Iglesia.  


De Melissa Stelly, pastora ejecutiva de la iglesia Turning Point de la Biblia Abierta:  


La columna de humo furioso en el horizonte me llenó inmediatamente de pavor mientras conducía hacia la tienda de comestibles. Los fuertes vientos impulsaban las llamas a través de la tierra reseca con tal rapidez que, según comentó asombrado un bombero, aunque lo hubiera intentado, no habría podido correr más rápido que el fuego. Cientos de personas huían desesperadamente de sus barrios, congestionando las pocas vías de salida, mientras veían las llamas en sus espejos retrovisores. Hubo historias desgarradoras de personas que llamaban a sus familiares para despedirse porque no creían que pudieran escapar a tiempo.  

Y, sin embargo, no se cobró ninguna vida. 
 

Y, sin embargo, no se cobró ninguna vida. 

Nuestra iglesia quedó bajo una orden de evacuación de nivel 3, y muchos hermanos de nuestra congregación tuvieron que abandonar sus hogares, ya sea porque los perdieron por completo a causa de las llamas o debido a las sustancias tóxicas que invadieron sus casas a raíz de los incendios a su alrededor. De inmediato, nuestra familia de la iglesia respondió con llamadas y correos electrónicos, ofreciendo sus hogares a los afectados, además de tarjetas de regalo, dinero, ropa e incluso cuidados para sus mascotas. Los líderes de Spokane se reunieron en la escuela secundaria local e invitaron a líderes religiosos, organizaciones sin ánimo de lucro, educadores y representantes del gobierno a unirse para optimizar los recursos, establecer un sistema de ayuda y colaborar. Desde entonces, las iglesias de Spokane han identificado una brecha en la respuesta ante crisis y están organizando una red de iglesias para encabezar la ayuda de emergencia y la respuesta ante crisis en nuestra ciudad.  

Me enorgullece la movilización inmediata de nuestra congregación, que donó generosamente y puso la fe en acción al satisfacer necesidades, abrir sus hogares y ofrecerse como voluntarios en refugios y actividades de alcance comunitario. Una mujer de nuestra iglesia, que perdió su hogar en el incendio, compartió entre lágrimas lo abrumada que se sentía por el apoyo que recibió. La familia de la iglesia le regaló muchas de tarjetas de regalo, le compró ropa, donó generosamente a la iglesia para cubrir sus necesidades económicas y la llamaban constantemente para orar con ella. 

Como pastora, fui testigo de cómo este versículo se cumplía: «a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo» (Efesios 4:12, NVI).   


Nuestra iglesia, Riverside Real Life Church, y todo el vecindario circundante quedaron destruidos por el incendio de Old Trails que azotó la comunidad de Spokane. Como nos encontrábamos en el centro de la zona afectada, cientos de personas que consideran Riverside su iglesia tuvieron que abandonar sus hogares, al menos temporalmente. Alabado sea Dios, la mayoría pudo regresar después de una o dos semanas; el número de hogares perdidos en nuestra congregación fue inferior a diez. Muchas casas del vecindario donde vive mi familia quedaron destruidas, pero gracias a Dios nuestra casa se salvó y regresamos a ella después de nueve días. 

La respuesta de nuestra comunidad y de otros ha sido increíble. Me han contactado cientos de pastores e iglesias de todo el país, y lo más importante, de toda la familia de la Biblia Abierta. Estoy convencido de que las oraciones a nuestro favor han marcado la diferencia, ya que Dios nos ha abierto una puerta tras otra. El 6 de septiembre tuvimos nuestro primer servicio dominical desde los incendios en una escuela secundaria cerca de donde estaba el edificio de la iglesia. Nos reunimos con el lugar repleto para reconectarnos, adorar a Dios y mirar hacia el futuro.  

There are significant complications, but they are not barriers for Him.

Gracias a la generosidad de las iglesias de todo el país, hemos podido brindar una ayuda económica significativa a las familias y personas que han perdido sus hogares, reiniciar nuestro sistema de grupos pequeños, poner en marcha un servicio dominical móvil del que podemos estar orgullosos y continuar con nuestra misión de «Alcanzar al mundo para Jesús».   

Estoy muy agradecido con todas las personas e iglesias que nos han apoyado con su cuidado, sus recursos económicos y sus oraciones. Cuando los líderes de las iglesias me preguntan cómo pueden orar, les digo: «Por favor, oren para que Dios nos conceda su favor en el proceso de reconstrucción. Hay complicaciones importantes, pero para Él no son obstáculos». 

Gracias, amigos y familia de la Biblia Abierta. No podría estar más agradecido por su cuidado y apoyo; han significado mucho para mí. 


En medio de la tragedia, la bondad y la gloria de Dios fueron evidentes. Como dijo la pastora Melissa Stelly al compartir su historia: «El Señor nos protegió, el Señor nos proveyó y el Señor usó a su Iglesia para servir». Pero nada expresa mejor la gracia de Dios sobre Spokane que Isaías 61:3, NVI:   

ty a confortar a los dolientes de Sión. 
Me ha enviado a darles una corona 
    en vez de cenizas, 
aceite de alegría 
    en vez de luto, 
traje de alabanza 
    en vez de espíritu de desaliento. 
 

Isaías 61:3 (NIV) 

Sobre la Autora

Hannah Bemis se desempeña actualmente como editora y directora de Message of the Open Bible. Desde pequeña, siempre quiso hacer muchísimas cosas al crecer, y Dios ha tenido la bondad de permitirle realizar la mayoría de ellas a lo largo de distintas etapas de su vida. Estas etapas han incluido la crianza de sus hijos, la enseñanza, la escritura y el ministerio pastoral; su aventura más reciente ha sido la fundación y el pastoreo de la iglesia College Street Church en Newberg, Oregón, junto a su esposo, Jordan. Después de Jesús y de todas sus personas favoritas, dedica el resto de su entusiasmo —a partes iguales— a la pizza y al chocolate negro.

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¡Me rindo! 

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Cuando mi esposo y yo nos acabábamos de casar, nos gustaba mucho el juego de mesa «Risk». El objetivo del juego es conquistar el mundo colocando estratégicamente tus fichas de ejército en un mapa gigante, conquistando todos los territorios del tablero y eliminando al resto de los jugadores. Desde su creación en 1957, «Risk» sigue deleitando a muchos. Por desgracia, algunos de nosotros no somos tan estratégicos como otros y el juego nos ha resultado un poco menos divertido.

Después de varias semanas seguidas jugando todas las noches y más o menos el mismo número de veces perdiendo, nuestra racha matrimonial de «Risk» culminó en un momento en el que yo (perdiendo, otra vez) me incliné hacia delante y con ambas manos barrí nuestros ejércitos del tablero, lanzándolos al otro lado de la habitación. Jordan y yo nos quedamos sentados en un silencio un poco atónito, rodeados de nuestras tropas aniquiladas.  

Durante gran parte de mi vida tuve la mala costumbre de abandonar las cosas antes de tiempo. Si sentía que no lo estaba haciendo bien o que corría el riesgo de perder, me retiraba antes de que se produjera el fracaso. Me rendía. 

Los israelitas tuvieron un instinto similar cuando se encontraron a las puertas de la Tierra Prometida. Al ver el tamaño y la fuerza de sus enemigos, reaccionaron más o menos así: «Ya veo cómo va a acabar esto. Preferimos rendirnos antes que perder». Al abandonar al plan de Dios, se rindieron. 

A medida que se acercan el Día de Acción de Gracias y la Navidad, he estado pensando mucho en rendirme. Mi viejo instinto de autosabotaje, que surge cuando creo que no estaré a la altura, sigue acechándome en situaciones de mucha presión (organizar una gran reunión festiva, comprar el regalo perfecto, preparar un hermoso servicio para el Adviento). Pero, sobre todo, he estado pensando en otro sentido de «rendirse». 

Cuando el ángel se le apareció a María, que aún era una adolescente, y le explicó que había sido elegida para llevar en su seno al Mesías, y darlo a luz (la situación más estresante que se pueda imaginar), ella no se echó atrás. Su respuesta fue sencilla: «He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra» (Lucas 1:38, RVR-1960). Siguió adelante, pero el hacerlo le exigió renunciar a sus planes, a su reputación y a un futuro que le resultaba familiar.  

Esta versión más noble de la renuncia se entreteje a lo largo de toda la historia de la Navidad: José renunció a su plan de divorciarse de su prometida embarazada; los pastores renunciaron a una noche de normalidad para investigar una interrupción sagrada, y los magos del Oriente dieron de su tiempo y sus tesoros para adorar a un rey que se apareció de forma inesperada. Cada uno de ellos renunció a algo personal para colaborar con el plan de Dios. 

Si lo observas con atención, descubrirás que el tema de la renuncia también está presente a lo largo de este número de «El mensaje de la Biblia Abierta». En este artículo de Danielle Smith, unos adolescentes de Nogales renunciaron a sus expectativas sobre cómo debía ser su viaje misionero y descubrieron que Dios ya estaba obrando en los planes modificados. En nuestro artículo principal sobre los incendios de Spokane, las iglesias de esta ciudad se sacrificaron ofreciendo sus hogares, dinero, tiempo y atención cuando sus vecinos lo perdieron casi todo. Y el artículo «Cinco cosas» de Jessica Sanford nos invita a renunciar a aquello con lo que todos luchamos durante las fiestas: Expectativas poco realistas, agendas sobrecargadas y la presión por crear la Navidad «perfecta». 

Ahora que se acercan de nuevo las fiestas, te invito a que te unas a mí para correr un riesgo (¿ves lo que hice ahí?): «¡Ríndete!» No al retirarte del juego, sino al entregar las fichas que son irrelevantes a favor del Único que sí importa. Después de todo, cuando Jesús se enfrentó a lo que parecía una derrota segura, se mantuvo en el juego por voluntad propia y a sabiendas. Al igual que María, su madre lo hizo, Él mismo se puso en el tablero.  

«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lucas 23:46, RVR1960). Rindiéndose al plan de Dios, Jesús se entregó. 

Dios, muéstranos qué significa entregarnos por completo a ti. Que esta sea una época de entrega santa para todos nosotros.  


Sobre la Autora

Hannah Bemis en la actualidad trabaja como editora y directora de El Mensaje de la Biblia Abierta. Siempre quiso hacer muchísimas cosas cuando fuera mayor, y Dios le ha permitido realizar la mayoría de ellas en diferentes etapas de su vida. Después de dedicarse a la crianza de los hijos, la enseñanza, la escritura y el trabajo pastoral, la aventura más reciente de Hannah y de su esposo Jordan ha sido la plantación de la iglesia College Street Church en Newberg, Oregón. Después de Jesús y de todos sus seres queridos, su pasión la dedica en forma proporcional a la pizza y al chocolate negro. 

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Cinco maneras de mantener la paz durante estas fiestas 

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Las fiestas pueden despertar una gran variedad de emociones, que van desde la expectación emocionada y la alegría hasta el estrés abrumador y, en ocasiones, el verdadero temor. ¿Cómo podemos mantener la paz y la salud emocional en esta temporada de fiestas sin dejar de mantener nuestros corazones centrados en Cristo? 


Desde mis primeros recuerdos, todas las cosas relacionadas con las fiestas navideñas me fascinan: Las reuniones con la familia y los amigos, la comida que se comparte alrededor de la mesa, las decoraciones, el aroma del pastel de manzana horneándose en el horno y la sidra cocinándose a fuego lento, las tradiciones familiares y todos los momentos que hay entremedio. Y no debemos olvidar los queridos clásicos La navidad de Charlie Brown y mi película favorita, ¡Qué bello es vivir! 

No se trata solo de una cosa; más bien, es la suma de muchas cosas, grandes y pequeñas, las que han hecho que estas fiestas sean tan memorables. 

Una tradición particularmente especial en nuestra casa es celebrar el Día de Acción de Gracias e invitar a cada una de nuestras familias a unirse a nosotros. A lo largo de los años, nos hemos divertido dándole nuestro propio toque a este día; casi nunca preparamos pavo y, en su lugar, optamos por carne de res asada. (Lo sé; es una locura, ¿verdad?) 

La paz de corazón y de mente está a nuestro alcance, pero debemos luchar por ella.

Pero por mucho que me guste esta época del año, no soy ingenua respecto a la tensión que existe entre mis expectativas de cómo deberían ser las fiestas y lo que a menudo terminan siendo. (¿A alguien más le pasa que su familia termina contagiándose de un virus estomacal justo cuando la temporada festiva está en pleno apogeo?) Tampoco puedo evitar darme cuenta de cómo los días entre el Día de Acción de Gracias y la Navidad a menudo se vuelven borrosos mientras pasamos de una actividad a otra. Recuerdo una noche de Navidad en particular, hace varios años, cuando le dije a mi esposo mientras nos acostábamos: «Qué bien que ya se acabó la Navidad». ¡Ay! No creo que esa fuera las «buenas nuevas de grande gozo» que el ángel del Señor tenía en mente cuando reveló que el Mesías había nacido.

Lamentablemente, la alegría y la belleza de esta época pueden perderse rápidamente mientras nos enfrentamos a los desafíos que traen consigo las fiestas: Agendas sobrecargadas, compromisos adicionales, dinámicas familiares complejas, ansiedad, altas expectativas (tanto de los demás como de nosotros mismos), duelo, pérdida y soledad profunda, por mencionar solo algunos. Estos desafíos, sumados a la necesidad de hacer malabarismos con las exigencias de la vida cotidiana, pueden robarnos rápidamente nuestra paz y nuestra salud emocional si no tenemos cuidado. 

Es interesante que, en Lucas 2:13-14 (NTV), el anuncio del nacimiento del Salvador a los pastores también viniera acompañado de una proclamación de paz: 

De pronto, se unió a ese ángel una inmensa multitud—los ejércitos celestiales—que alababan a Dios y decían: 
 «Gloria a Dios en el cielo más alto 
    y paz en la tierra para aquellos en quienes Dios se complace». 

La paz del corazón y de la mente están a nuestro alcance, pero debemos luchar por ellas. Aunque no es una lista exhaustiva, a continuación, te presentamos algunas medidas prácticas que podemos tomar para proteger nuestra paz durante estas fiestas: 

Que tengas unas fiestas bendecidas y llenas de paz, en las que puedas crear nuevos recuerdos y, si es posible, disfrutar de mucho pastel de manzana (con helado encima, por supuesto). 


Sobre la Autora

Jessica Sanford en la actualidad, Sanford es líder de discipulado en la iglesia Fort DSM de la Biblia Abierta, en Des Moines (Iowa). Como mentora, coach y amiga, le apasiona acompañar a las personas en su peregrinaje espiritual y emocional hacia la sanidad y la plenitud en Cristo. También disfruta de su papel como esposa de Matt y madre de dos hijos adultos y una nueva nuera. Sin embargo, su mayor gozo es ser la hija amada de Dios, plenamente apreciada y conocida por Él.

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