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Papá, ¿qué es el sexo?
por Jordan Valentine
Iba manejando por la carretera con mi hijo mayor, bajo la luz de la luna de California, sin ninguna preocupación en el mundo. No hay nada mejor que esto, sólo un padre y su hijo. Entonces sucedió. En medio del apacible silencio, mi hijo me preguntó: «Papá, ¿qué es el sexo?».
Hice lo que cualquier padre en su sano juicio haría. Entré en pánico, abrí la puerta de mi automóvil y salté fuera. Está bien, inventé la última parte, pero quizá usted también haya deseado poder escapar de forma rápida a las preguntas de sus hijos. Realmente, huir puede parecer la alternativa más adecuada que tener este tipo de conversación. La mayoría de la gente puede suponer que soy un adulto maduro, pero me siento incompetente hasta escribir palabras como «sexo» y «pornografía». Puede que incluso, usted se pregunte: «¿Por qué este bribón utiliza un lenguaje tan descabellado? Es simplemente un grosero». (Si es así, usted es una persona formal de los años 1600).

Si nuestros hijos no aprenden sobre el sexo con nosotros, lo harán con el mundo. Lo aprenderán de sus amigos, de sus escuelas, de la cultura que les rodea, o de las pantallas cuando nadie les está mirando. La idea de hablar con sus hijos acerca del sexo puede hacerle sentir incómodo. Como pastor de jóvenes traté con padres que luchaban con esta conversación debido a sus errores sexuales del pasado. Algunos padres se sentían como hipócritas por enseñar a sus hijos a hacer algo que ellos mismos no hicieron. Así que, en lugar de eso, dejaban a sus hijos sin orientación en un mundo minado de mentiras acerca del sexo. Otros padres intentarían evitar que sus hijos cometieran los mismos errores que ellos, vistiéndolos con un cinturón de castidad de reglas. Estos hijos se avergonzarían o se enfadarían con sus padres y luego explorarían un mundo sexual accesible cuando sus padres no estuvieran mirando. Cualquiera de los dos escenarios lleva a los hijos a encontrar respuestas importantes en otra parte.
Este creciente problema de comunicación lleva a la Generación Z a la pornografía. Para ellos es natural experimentar la vida a través de la pantalla. El promedio de la Generación Z pasa tanto tiempo en una pantalla como muchas personas en sus trabajos a tiempo completo. Según Barna*, más de 25% está frente a una pantalla más de 56 horas a la semana. A diferencia de las generaciones anteriores, no utilizan las redes sociales sólo para conservar a sus amigos; sino que buscan nuevas amistades y nuevas experiencias, no en persona, sino a través de las pantallas. Sin una dirección saludable, caen con gran facilidad en la lujuria del sexo digital. Esto puede llevar a la vergüenza y al miedo, y en última instancia, robará a nuestros hijos lo mejor de Dios para ellos.
Si nuestros hijos no aprenden sobre el sexo con nosotros, lo harán con el mundo.
No soy un psicólogo profesional, soy sólo un padre que intenta mejorar cada día su labor. No obstante, voy a darle algunos consejos sobre cómo entablar conversaciones abiertas y sinceras sobre el sexo y la pornografía con sus hijos. Estas conversaciones ayudarán a sus hijos a tener una visión más sana del sexo y a protegerse de las mentiras de la pornografía.
Sólo unas notas para repasar antes de empezar. En primer lugar, Dios nos hizo seres sexuales. Es parte de lo que somos, pero no es nuestra identidad principal. Dios hizo esto a propósito. (Sus hijos no son anormales si desean el sexo.) El diseño de Dios es perfecto. Él declaró que el sexo es bueno, lo que significa que cuando Dios lo diseñó y cuando lo ejecutamos de acuerdo con su diseño, es bueno. Adán y Eva no sintieron ninguna vergüenza en la forma en que Dios los creó y los unió. Segundo, Satanás es un mentiroso. Utilizó sus mentiras para engañar a Adán y Eva. Intentó engañar a Jesús y fracasó. Sus ataques hacia nosotros y hacia nuestros hijos saldrán de sus labios mentirosos. Él intentará engañarles acerca del sexo y la pornografía. Esto se puede ver en nuestra cultura. Aunque Dios nos hizo seres sexuales como parte de nuestra identidad, ahora la sexualidad es aparentemente sinónimo de nuestra identidad.
A continuación, tres consejos que le ayudarán a entablar conversaciones francas sobre el sexo con tus hijos.
- Sólo responda a lo que le pregunten.
- Mis padres me dieron este gran consejo que tomaron prestado de uno de sus profesores. Simplifica las preguntas más difíciles de responder que nos hacen nuestros hijos. A veces, cuando nuestros hijos nos preguntan acerca del sexo, pensamos que tenemos que soltar todos nuestros conocimientos en sus cerebros infantiles. (Yo soy culpable de ello). En lugar de eso, basta con responder a la pregunta que nos hacen. Si hacen otra pregunta, contéstela. Deje que sean ellos quienes determinen cuánta información pueden manejar y no de por sentado que necesitan más de lo que preguntan. Se puede ser prudente, utilizando palabras adecuadas a la edad. (No queremos empujarles a entrar en temas maduros en los que aún no han pensado o escuchado). Tampoco queremos que vean estas conversaciones con nosotros como algo inapropiado o vergonzoso. Dentro de nuestra cultura actual, es más que probable que nuestros hijos estén expuestos a la pornografía. En tiempos pasados había que ir a una tienda sórdida para acceder a la pornografía; ahora está disponible en cualquier bolsillo. Si nuestros hijos se sienten libres de acudir a nosotros, podemos ayudarles a evitar el secreto y la vergüenza.
- Consulte con ellos.
- A veces es posible que no hagan preguntas. Es entonces cuando hay que ser proactivo y abrir la conversación. Puede que no estén preparados para hablar en ese momento. (Seamos realistas, los niños suelen preguntar cuando es más inoportuno, seguro que lo hacen a propósito). El hecho de que usted les pregunte les permite saber que tienen acceso abierto a cualquier información por la que sientan curiosidad. Les quitará el secretismo y el miedo que el enemigo puede utilizar contra ellos.
- Destaque la bendición del diseño de Dios.
- Cada conversación se convierte en una oportunidad para guiar a nuestros hijos hacia el inmenso amor y la bondad de Dios. Deuteronomio 6 nos da un gran recordatorio como padres para ser diligentes en enseñar a nuestros hijos a amar a Dios, y desde ese amor, seguir sus mandamientos. En un aspecto que puede dañar tanto a nuestro hijo, debemos ser diligentes en señalarles hacia Dios y a la felicidad que pueden experimentar a través de su diseño. Cada conversación que puede resultar incómoda y desagradable se convierte en una oportunidad para que sus hijos vean la belleza de cómo Dios hizo del sexo una parte especial de sus vidas. Este enfoque no sólo aumentará el deseo por hacer las cosas a la manera de Dios, sino que también incrementará el amor por Dios a medida que vean su fidelidad. Recuerde, no estamos enseñando a nuestros hijos que todos sus sueños locos se harán realidad cuando encuentren a su cónyuge. Eso establecería expectativas poco realistas que llevarían a la frustración. Lo que hacemos es decirles que la manera de Dios es siempre la mejor. Tanto en las épocas buenas como en las malas, el camino de Dios está lleno de paz. Eso es cierto en todas las esferas de la vida, ya sean las relaciones, las finanzas (un saludo a Dave Ramsey), la crianza de los hijos o el sexo.
No hay una lista exhaustiva e infalible sobre cómo criar a un niño para que nunca vea pornografía, pero su voz constante puede guiarlos hacia la libertad. Es importante ser esa voz firme que señala la belleza y el gozo del diseño de Dios para el sexo, en un mundo que constantemente tergiversará y pervertirá el sexo mientras ellos vivan.
*Gen Z: The Culture, Beliefs and Motivations Shaping the Next Generation (Gen Z: La cultura, las creencias y las motivaciones que conforman la próxima generación). El Grupo Barna y el Impact Institute 360. 22 de enero de 2018
Sobre el autor

Josh Valentine está casado con una mujer increíble, Mia, que tolera todo su sarcasmo. Es padre de tres niños salvajes: John, Jedidiah y Thaddeus. Ha sido pastor de jóvenes durante más de diez años y ahora tiene el honor de ser el pastor principal de Journey Church de La Biblia Abierta en Antioch, California.
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Belleza entre las cenizas: Dios obra en medio de los incendios de Spokane
El 1 de agosto de 2026, tres incendios forestales que avanzaban a gran velocidad, avivados por una combinación de fuertes vientos y condiciones de sequía peligrosa, arrasaron la zona de Spokane. Los incendios de Old Trails, Autumn Lane y Fairview, agrupados bajo el nombre de «Complejo de Spokane», dañaron o destruyeron cientos de viviendas y otras estructuras, y obligaron a miles de personas a evacuar.
Siete iglesias de la Biblia Abierta y otras iglesias afiliadas a la Biblia Abierta atienden a comunidades en toda el área de Spokane, y todas se vieron afectadas de alguna manera por los incendios. Sin embargo, tres de ellas se encontraron en la trayectoria directa del incendio más destructivo: El incendio Old Trails. Las iglesias Turning Point y Foundation fueron sometidas a una orden de evacuación de nivel 3, lo que obligó a desplazar a los miembros de sus comunidades, mientras que la iglesia Riverside Real Life perdió su edificio por completo. Los pastores de Turning Point y Riverside cuentan lo que vivieron mientras el fuego arrasaba sus comunidades y cómo, en medio de una pérdida tremenda, vieron a Dios proveer a través de la generosidad, las oraciones y el apoyo práctico de la Iglesia.

De Melissa Stelly, pastora ejecutiva de la iglesia Turning Point de la Biblia Abierta:
La columna de humo furioso en el horizonte me llenó inmediatamente de pavor mientras conducía hacia la tienda de comestibles. Los fuertes vientos impulsaban las llamas a través de la tierra reseca con tal rapidez que, según comentó asombrado un bombero, aunque lo hubiera intentado, no habría podido correr más rápido que el fuego. Cientos de personas huían desesperadamente de sus barrios, congestionando las pocas vías de salida, mientras veían las llamas en sus espejos retrovisores. Hubo historias desgarradoras de personas que llamaban a sus familiares para despedirse porque no creían que pudieran escapar a tiempo.
Y, sin embargo, no se cobró ninguna vida.
Y, sin embargo, no se cobró ninguna vida.
Nuestra iglesia quedó bajo una orden de evacuación de nivel 3, y muchos hermanos de nuestra congregación tuvieron que abandonar sus hogares, ya sea porque los perdieron por completo a causa de las llamas o debido a las sustancias tóxicas que invadieron sus casas a raíz de los incendios a su alrededor. De inmediato, nuestra familia de la iglesia respondió con llamadas y correos electrónicos, ofreciendo sus hogares a los afectados, además de tarjetas de regalo, dinero, ropa e incluso cuidados para sus mascotas. Los líderes de Spokane se reunieron en la escuela secundaria local e invitaron a líderes religiosos, organizaciones sin ánimo de lucro, educadores y representantes del gobierno a unirse para optimizar los recursos, establecer un sistema de ayuda y colaborar. Desde entonces, las iglesias de Spokane han identificado una brecha en la respuesta ante crisis y están organizando una red de iglesias para encabezar la ayuda de emergencia y la respuesta ante crisis en nuestra ciudad.
Me enorgullece la movilización inmediata de nuestra congregación, que donó generosamente y puso la fe en acción al satisfacer necesidades, abrir sus hogares y ofrecerse como voluntarios en refugios y actividades de alcance comunitario. Una mujer de nuestra iglesia, que perdió su hogar en el incendio, compartió entre lágrimas lo abrumada que se sentía por el apoyo que recibió. La familia de la iglesia le regaló muchas de tarjetas de regalo, le compró ropa, donó generosamente a la iglesia para cubrir sus necesidades económicas y la llamaban constantemente para orar con ella.
Como pastora, fui testigo de cómo este versículo se cumplía: «a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo» (Efesios 4:12, NVI).

De Kelly Armstrong, pastor principal de la iglesia Riverside Real Life Church:
Nuestra iglesia, Riverside Real Life Church, y todo el vecindario circundante quedaron destruidos por el incendio de Old Trails que azotó la comunidad de Spokane. Como nos encontrábamos en el centro de la zona afectada, cientos de personas que consideran Riverside su iglesia tuvieron que abandonar sus hogares, al menos temporalmente. Alabado sea Dios, la mayoría pudo regresar después de una o dos semanas; el número de hogares perdidos en nuestra congregación fue inferior a diez. Muchas casas del vecindario donde vive mi familia quedaron destruidas, pero gracias a Dios nuestra casa se salvó y regresamos a ella después de nueve días.
La respuesta de nuestra comunidad y de otros ha sido increíble. Me han contactado cientos de pastores e iglesias de todo el país, y lo más importante, de toda la familia de la Biblia Abierta. Estoy convencido de que las oraciones a nuestro favor han marcado la diferencia, ya que Dios nos ha abierto una puerta tras otra. El 6 de septiembre tuvimos nuestro primer servicio dominical desde los incendios en una escuela secundaria cerca de donde estaba el edificio de la iglesia. Nos reunimos con el lugar repleto para reconectarnos, adorar a Dios y mirar hacia el futuro.
There are significant complications, but they are not barriers for Him.
Gracias a la generosidad de las iglesias de todo el país, hemos podido brindar una ayuda económica significativa a las familias y personas que han perdido sus hogares, reiniciar nuestro sistema de grupos pequeños, poner en marcha un servicio dominical móvil del que podemos estar orgullosos y continuar con nuestra misión de «Alcanzar al mundo para Jesús».
Estoy muy agradecido con todas las personas e iglesias que nos han apoyado con su cuidado, sus recursos económicos y sus oraciones. Cuando los líderes de las iglesias me preguntan cómo pueden orar, les digo: «Por favor, oren para que Dios nos conceda su favor en el proceso de reconstrucción. Hay complicaciones importantes, pero para Él no son obstáculos».
Gracias, amigos y familia de la Biblia Abierta. No podría estar más agradecido por su cuidado y apoyo; han significado mucho para mí.
En medio de la tragedia, la bondad y la gloria de Dios fueron evidentes. Como dijo la pastora Melissa Stelly al compartir su historia: «El Señor nos protegió, el Señor nos proveyó y el Señor usó a su Iglesia para servir». Pero nada expresa mejor la gracia de Dios sobre Spokane que Isaías 61:3, NVI:
ty a confortar a los dolientes de Sión.
Isaías 61:3 (NIV)
Me ha enviado a darles una corona
en vez de cenizas,
aceite de alegría
en vez de luto,
traje de alabanza
en vez de espíritu de desaliento.
Sobre la Autora

Hannah Bemis se desempeña actualmente como editora y directora de Message of the Open Bible. Desde pequeña, siempre quiso hacer muchísimas cosas al crecer, y Dios ha tenido la bondad de permitirle realizar la mayoría de ellas a lo largo de distintas etapas de su vida. Estas etapas han incluido la crianza de sus hijos, la enseñanza, la escritura y el ministerio pastoral; su aventura más reciente ha sido la fundación y el pastoreo de la iglesia College Street Church en Newberg, Oregón, junto a su esposo, Jordan. Después de Jesús y de todas sus personas favoritas, dedica el resto de su entusiasmo —a partes iguales— a la pizza y al chocolate negro.
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¡Me rindo!
Cuando mi esposo y yo nos acabábamos de casar, nos gustaba mucho el juego de mesa «Risk». El objetivo del juego es conquistar el mundo colocando estratégicamente tus fichas de ejército en un mapa gigante, conquistando todos los territorios del tablero y eliminando al resto de los jugadores. Desde su creación en 1957, «Risk» sigue deleitando a muchos. Por desgracia, algunos de nosotros no somos tan estratégicos como otros y el juego nos ha resultado un poco menos divertido.
Después de varias semanas seguidas jugando todas las noches y más o menos el mismo número de veces perdiendo, nuestra racha matrimonial de «Risk» culminó en un momento en el que yo (perdiendo, otra vez) me incliné hacia delante y con ambas manos barrí nuestros ejércitos del tablero, lanzándolos al otro lado de la habitación. Jordan y yo nos quedamos sentados en un silencio un poco atónito, rodeados de nuestras tropas aniquiladas.
La verdad es que ya casi nunca jugamos al «Risk».
Durante gran parte de mi vida tuve la mala costumbre de abandonar las cosas antes de tiempo. Si sentía que no lo estaba haciendo bien o que corría el riesgo de perder, me retiraba antes de que se produjera el fracaso. Me rendía.
Los israelitas tuvieron un instinto similar cuando se encontraron a las puertas de la Tierra Prometida. Al ver el tamaño y la fuerza de sus enemigos, reaccionaron más o menos así: «Ya veo cómo va a acabar esto. Preferimos rendirnos antes que perder». Al abandonar al plan de Dios, se rindieron.
A medida que se acercan el Día de Acción de Gracias y la Navidad, he estado pensando mucho en rendirme. Mi viejo instinto de autosabotaje, que surge cuando creo que no estaré a la altura, sigue acechándome en situaciones de mucha presión (organizar una gran reunión festiva, comprar el regalo perfecto, preparar un hermoso servicio para el Adviento). Pero, sobre todo, he estado pensando en otro sentido de «rendirse».
Cuando el ángel se le apareció a María, que aún era una adolescente, y le explicó que había sido elegida para llevar en su seno al Mesías, y darlo a luz (la situación más estresante que se pueda imaginar), ella no se echó atrás. Su respuesta fue sencilla: «He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra» (Lucas 1:38, RVR-1960). Siguió adelante, pero el hacerlo le exigió renunciar a sus planes, a su reputación y a un futuro que le resultaba familiar.
Se entregó por completo, rindiéndose al plan de Dios.
Esta versión más noble de la renuncia se entreteje a lo largo de toda la historia de la Navidad: José renunció a su plan de divorciarse de su prometida embarazada; los pastores renunciaron a una noche de normalidad para investigar una interrupción sagrada, y los magos del Oriente dieron de su tiempo y sus tesoros para adorar a un rey que se apareció de forma inesperada. Cada uno de ellos renunció a algo personal para colaborar con el plan de Dios.
Si lo observas con atención, descubrirás que el tema de la renuncia también está presente a lo largo de este número de «El mensaje de la Biblia Abierta». En este artículo de Danielle Smith, unos adolescentes de Nogales renunciaron a sus expectativas sobre cómo debía ser su viaje misionero y descubrieron que Dios ya estaba obrando en los planes modificados. En nuestro artículo principal sobre los incendios de Spokane, las iglesias de esta ciudad se sacrificaron ofreciendo sus hogares, dinero, tiempo y atención cuando sus vecinos lo perdieron casi todo. Y el artículo «Cinco cosas» de Jessica Sanford nos invita a renunciar a aquello con lo que todos luchamos durante las fiestas: Expectativas poco realistas, agendas sobrecargadas y la presión por crear la Navidad «perfecta».
Ahora que se acercan de nuevo las fiestas, te invito a que te unas a mí para correr un riesgo (¿ves lo que hice ahí?): «¡Ríndete!» No al retirarte del juego, sino al entregar las fichas que son irrelevantes a favor del Único que sí importa. Después de todo, cuando Jesús se enfrentó a lo que parecía una derrota segura, se mantuvo en el juego por voluntad propia y a sabiendas. Al igual que María, su madre lo hizo, Él mismo se puso en el tablero.
«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lucas 23:46, RVR1960). Rindiéndose al plan de Dios, Jesús se entregó.
Dios, muéstranos qué significa entregarnos por completo a ti. Que esta sea una época de entrega santa para todos nosotros.
Sobre la Autora

Hannah Bemis en la actualidad trabaja como editora y directora de El Mensaje de la Biblia Abierta. Siempre quiso hacer muchísimas cosas cuando fuera mayor, y Dios le ha permitido realizar la mayoría de ellas en diferentes etapas de su vida. Después de dedicarse a la crianza de los hijos, la enseñanza, la escritura y el trabajo pastoral, la aventura más reciente de Hannah y de su esposo Jordan ha sido la plantación de la iglesia College Street Church en Newberg, Oregón. Después de Jesús y de todos sus seres queridos, su pasión la dedica en forma proporcional a la pizza y al chocolate negro.
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Cinco maneras de mantener la paz durante estas fiestas
Las fiestas pueden despertar una gran variedad de emociones, que van desde la expectación emocionada y la alegría hasta el estrés abrumador y, en ocasiones, el verdadero temor. ¿Cómo podemos mantener la paz y la salud emocional en esta temporada de fiestas sin dejar de mantener nuestros corazones centrados en Cristo?
Desde mis primeros recuerdos, todas las cosas relacionadas con las fiestas navideñas me fascinan: Las reuniones con la familia y los amigos, la comida que se comparte alrededor de la mesa, las decoraciones, el aroma del pastel de manzana horneándose en el horno y la sidra cocinándose a fuego lento, las tradiciones familiares y todos los momentos que hay entremedio. Y no debemos olvidar los queridos clásicos La navidad de Charlie Brown y mi película favorita, ¡Qué bello es vivir!
No se trata solo de una cosa; más bien, es la suma de muchas cosas, grandes y pequeñas, las que han hecho que estas fiestas sean tan memorables.
Una tradición particularmente especial en nuestra casa es celebrar el Día de Acción de Gracias e invitar a cada una de nuestras familias a unirse a nosotros. A lo largo de los años, nos hemos divertido dándole nuestro propio toque a este día; casi nunca preparamos pavo y, en su lugar, optamos por carne de res asada. (Lo sé; es una locura, ¿verdad?)
La paz de corazón y de mente está a nuestro alcance, pero debemos luchar por ella.
Pero por mucho que me guste esta época del año, no soy ingenua respecto a la tensión que existe entre mis expectativas de cómo deberían ser las fiestas y lo que a menudo terminan siendo. (¿A alguien más le pasa que su familia termina contagiándose de un virus estomacal justo cuando la temporada festiva está en pleno apogeo?) Tampoco puedo evitar darme cuenta de cómo los días entre el Día de Acción de Gracias y la Navidad a menudo se vuelven borrosos mientras pasamos de una actividad a otra. Recuerdo una noche de Navidad en particular, hace varios años, cuando le dije a mi esposo mientras nos acostábamos: «Qué bien que ya se acabó la Navidad». ¡Ay! No creo que esa fuera las «buenas nuevas de grande gozo» que el ángel del Señor tenía en mente cuando reveló que el Mesías había nacido.
Lamentablemente, la alegría y la belleza de esta época pueden perderse rápidamente mientras nos enfrentamos a los desafíos que traen consigo las fiestas: Agendas sobrecargadas, compromisos adicionales, dinámicas familiares complejas, ansiedad, altas expectativas (tanto de los demás como de nosotros mismos), duelo, pérdida y soledad profunda, por mencionar solo algunos. Estos desafíos, sumados a la necesidad de hacer malabarismos con las exigencias de la vida cotidiana, pueden robarnos rápidamente nuestra paz y nuestra salud emocional si no tenemos cuidado.
Es interesante que, en Lucas 2:13-14 (NTV), el anuncio del nacimiento del Salvador a los pastores también viniera acompañado de una proclamación de paz:
De pronto, se unió a ese ángel una inmensa multitud—los ejércitos celestiales—que alababan a Dios y decían:
«Gloria a Dios en el cielo más alto
y paz en la tierra para aquellos en quienes Dios se complace».
La paz del corazón y de la mente están a nuestro alcance, pero debemos luchar por ellas. Aunque no es una lista exhaustiva, a continuación, te presentamos algunas medidas prácticas que podemos tomar para proteger nuestra paz durante estas fiestas:
- 1. Concéntrate en las cosas de mayor importancia.
- Es muy fácil dejarnos llevar por el ajetreo de las fiestas y perder de vista lo que realmente representa esta época. Las reuniones, las comidas, las celebraciones, los regalos y las decoraciones no son más que «extras» muy agradables. Lo que más importa son las personas que forman parte de nuestras vidas y los momentos que compartiremos juntos. Señor, ayúdanos a no pasar por alto a quienes están justo frente a nosotros. Estos son los regalos que realmente perdurarán.
- 2. Mantén expectativas realistas.
- Deja de lado la necesidad de crear las fiestas «perfectas» o de complacer a todos. Necesito recordarme esto a menudo, si no estoy atenta, ya que mis tendencias perfeccionistas y de querer complacer a los demás pueden acentuarse durante las fiestas (¡esto es lo que me lleva a preparar cinco postres, cuando dos son más que suficientes—jaja!). ¡Está bien mantener las cosas sencillas este año! Quizá sea necesario decir un «no» amable. ¿Qué es realista para ti y tu familia? Si no es factible (por limitaciones prácticas, económicas o de tiempo), entonces olvídalo. Realmente, ¡todo saldrá bien!
- 3. Comprométete a estar plenamente presente.
- Es difícil estar plenamente presente cuando nuestro ritmo supera nuestra capacidad. ¿Qué puedes hacer cada día para tomarte un tiempo para hacer una pausa, respirar y volver a centrar tu corazón en Cristo? En mi caso, necesito tiempo cada día para el silencio y la soledad. Esto me ayuda a dejar de lado las distracciones del día a día y a reorientar mi corazón hacia el del Padre.
- 4. Date permiso para expresar tu dolor.
- El dolor y la alegría pueden coexistir. Permítete sentir los dos. Si las fiestas te hacen sentir tristeza o pérdida, reserva un tiempo para procesar estas emociones. Está bien reconocer que las fiestas de este año pueden sentirse diferentes o difíciles. Busca a un amigo de confianza con quien puedas hablar.
- 5. Decídete a amar bien.
- Las fiestas pueden sacar lo mejor —y, lamentablemente, también lo peor— de las personas, ya que las emociones suelen aflorar con más facilidad. Independientemente de cómo se comporten quienes nos rodean, solo podemos controlar nuestras propias acciones y actitudes. Mantengamos el amor como nuestro objetivo principal. ¿Reflejarán nuestras vidas el verdadero espíritu de esta época: alegría, buena voluntad, generosidad, amabilidad, paciencia y el corazón de Cristo?
Que tengas unas fiestas bendecidas y llenas de paz, en las que puedas crear nuevos recuerdos y, si es posible, disfrutar de mucho pastel de manzana (con helado encima, por supuesto).
Sobre la Autora

Jessica Sanford en la actualidad, Sanford es líder de discipulado en la iglesia Fort DSM de la Biblia Abierta, en Des Moines (Iowa). Como mentora, coach y amiga, le apasiona acompañar a las personas en su peregrinaje espiritual y emocional hacia la sanidad y la plenitud en Cristo. También disfruta de su papel como esposa de Matt y madre de dos hijos adultos y una nueva nuera. Sin embargo, su mayor gozo es ser la hija amada de Dios, plenamente apreciada y conocida por Él.
